Navegar alrededor del puerto de Dun Laoghaire

Hasta con los ojos cerrados te darías cuenta de que Dún Laoghaire es un lugar donde, por encima de todo, se viene a navegar. ¿Cómo? Escucha el sonido suave de las velas batiendo contra el mástil y el ligero golpear de un barco con otro

Levanta la vista desde el embarcadero y verás una postal perfecta de un pueblo victoriano (la mismísima reina Victoria lo visitó en 1900) que se extiende hacia la ladera de la colina. Y aún le sigue distinguiendo su clase. Amplios pabellones al borde del mar, un paseo marítimo con casas de tres pisos y un embarcadero adornado con farolas victorianas que se cuidan y mantienen con delicadeza.

La brisa marina abre el apetito y hay sitios mucho peores que Dún Laoghaire para tomar un bocado. Si ves gambas de la bahía de Dublín en la carta, ¡no lo pienses dos veces! El paseo marítimo está salpicado de restaurantes como el diminuto Caviston's, que es uno de nuestros favoritos incontestables y se encuentra en el pueblo de Glasthule, a tan solo un pequeño paseo de distancia. En el mismo Dún Laoghaire, dirígete a Patrick Street en el corazón del pueblo, y entra en un restaurante de nombre Alexis. Confía en nosotros, no te arrepentirás.

La vela

Aaron O'Grady, director de Go Sailing, conoce Dun Laoghaire íntimamente. Tiene sus propias teorías acerca de lo que hace de Dun Laoghaire un puerto de escala especial.

"El puerto de Dun Laoghaire tiene acceso directo a la bahía de Dublín y lleva siendo así desde que se construyera hace casi 200 años. Somos muy afortunados al estar situados en un tramo muy interesante de costa, con gran riqueza histórica y natural".

Otra ventaja de Dun Laoghaire, según Aaron, es que su ubicación es perfecta tanto para navegantes principiantes como para marineros expertos.

"Tenemos la suerte de que la bahía está protegida del viento predominante del sudoeste, lo que nos da unas aguas relativamente planas sin que falte el viento. Yo mismo empecé a salir desde este puerto para aprender a navegar en la bahía hace 25 años. Desde entonces, he competido en todos los rincones del mundo. Existen pocos lugares que ofrezcan unas instalaciones como las de Dun Laoghaire".

Diversión local

Pero no son ni las instalaciones ni el craic (que, según Aaron, hay en abundancia en Dun Laoghaire) lo que más le gusta a Aaron de venir aquí a navegar. Son los lugareños, que son maravillosamente salvajes.

"Me gusta la fauna. Hay muy pocos sitios donde puedes acercarte a delfines, marsopas y focas, todo a menos de 20 minutos desde el centro de una ciudad. Dublín está a tiro de piedra por carretera y se puede hasta ver desde el velero, mientras los delfines se sumergen y saltan a tu lado. Mágico".

Mágico es decir poco.