No hay cuentos para dormir mejores que los mitos de Irlanda

Children of Lir sculpture, Ballycastle
Children of Lir sculpture, Ballycastle

“Cada prado irlandés contiene un cuento; hay un mito en cada montaña. Para las leyendas, sigue el curso de cualquier río. Pronto entenderás porqué la forma de arte nacional de Irlanda es el cuento...

Así lo cuenta el novelista, locutor y periodista Frank Delaney. Y él sabe lo que se dice. Calificado en una ocasión como "el hombre más elocuente del mundo" por la radió púbica nacional de los EEUU, Delaney es también autor de The Last Storyteller (El último cuentacuentos) y ha vivido toda su vida sumergido en literatura.

No es el único. Irlanda se guarda más de unos cuantos cuentacuentos en la manga: James Joyce, Oscar Wilde, Bram Stoker, CS Lewis, Joseph O'Connor, Maeve Binchy, Seamus Heaney y Bernard McLaverty son solo unos pocos de los grandes maestros que se recuerdan de tiempos recientes. Pero hay que volver la vista mucho más atrás para ver cómo se han narrado nuestros mitos y leyendas.

Afortunadamente, estás fantásticas historias no solo se transmitieron oralmente, sino que también se escribieron para que pudiéramos seguir leyéndolas siglos después. De hecho, antiquísimos tomos como el Book of Ballymote, guardados en la Real Academia Irlandesa de Dublín y el Book of Leinster, que puedes ver en la biblioteca del Trinity College en Dublín, contienen algunas de las primeras versiones escritas de los mitos irlandeses.

Te regalamos solo unos cuantos de nuestros cuentos más inmortales...

Historias de duendes

No hay sitio mejor por donde empezar un viaje a la Irlanda mitológica que con los leprechauns. Estos diminutos hombres traviesos son propensos a esconder oro al otro lado de un arco iris y suelen llevar elegantes sombreros verdes. El conservador del Museo de Leprechauns de Dublín, Tom O'Rahilly, nos cuenta uno o dos "pequeños" secretos.

"Los leprechauns llevan miles de años en Irlanda, de hecho el primer avistamiento registrado data del siglo VIII. Lo que puede sorprender a muchos es que también existen las leprechauns femeninas. Al ser los zapateros de las hadas, los leprechauns han amasado grandes cantidades de dinero".

Los hijos de Lir

En un pedazo de tierra cubierto de hierba frente al mar en Ballycastle, Antrim, cuatro cisnes yacen suspendidos en el aire, en pleno vuelo. Esta brillante estatua blanca no representa a unos cisnes cualquiera. Estos son los Hijos de Lir: cuatro niños que fueron convertidos en aves por su celosa madrastra. El cuento nos narra que los hermanos pasaron 300 años en Lough Derravaragh en Westmeath y en la isla de Inisglora frente a la costa de Mayo.

También encontraron refugio justo enfrente de donde se encuentra hoy su estatua: La magnífica isla de Rathlin, en Antrim. Existen varios finales para el cuento, pero todos coinciden en que fue en la isla de Rathlin donde los cisnes volvieron a su forma humana y respiraron su último aliento.

Cú Chulainn y Ferdia

Cú Chulainn y Ferdia La historia detrás de un nombre  Y en el caso de Ardee en el Condado de Louth, hay mucha historia. Traducido como "el vado de Ferdia", este pueblo y el río Dee fueron el escenario de la batalla más grande de todo el folclore irlandés. Ferdia es un guerrero de Connacht al que el rey y la reina enviaron al río para luchar contra el poderoso Cú Chulainn.

Pero hay una vuelta de tuerca: Ferdia y Cú Chulainn son hermanos adoptivos. Y mejores amigos. Durante tres días pelean y por la noche se curan el uno al otro las heridas. En un puente sobre el río Dee, hay una estatua que insinúa el final de la historia. Ferdia yace muerto en los brazos de Cú Chulainn. Puede que sea mitología, pero eso no significa que el poder de la historia no perdure.

La historia trae consigo una enseñanza. La mitología de Irlanda no se esconde de la tristeza. No rehuye de la tragedia.

Por mucho que las leyendas sean fantasía, los sentimientos son reales. Los lugares, también. Y puede que eso sea lo que hace que las historias sean tan emocionantes. Como ya puedes imaginar, estos tres cuentos no son más que la punta mitológica y legendaria del iceberg de cuentos...