Condado de Tyrone

Blessingbourne Estate

El mayor condado de Irlanda del Norte tiene mucho carácter y resulta un verdadero bálsamo para el alma

Tyrone está dominado por las montañas Sperrin y sus brezales. Es la cadena montañosa más grande y menos explorada de Irlanda del Norte. Aunque se encuentra a una hora de los aeropuertos de Belfast y de la ciudad de Derry, podrás contemplar valles, colinas, bosques y lagos espectaculares, por no mencionar las tumbas prehistóricas y los menhires.

Un paraíso para los caminantes

Pero eso no es todo. Las montañas Sperrin son también populares entre quienes practican la equitación, el paracaidismo y el parapente (el Ulster Gliding Club saca el máximo provecho de las corrientes de aire que se producen en Magilligan Point), e incluso entre los buscadores de oro. Es cierto, se ha encontrado oro en sus colinas, así que presta atención a cualquier brillo o destello en los arroyos de montaña.

Si deseas obtener un conocimiento más profundo del paisaje circundante, el Centro de visitantes de An Creagán explica todo lo referente a este entorno pantanoso y sus orígenes desde la última glaciación. Las familias pueden explorar los cercanos círculos de piedra de Beaghmore o aventurarse a recorrer a pie o en bicicleta varias rutas forestales, como la espectacular Forest & River Trail.

Héroes populares

Además de sus vínculos con el lejano pasado, Tyrone tiene conexiones fascinantes con el Nuevo Mundo. Por ejemplo, ¿sabías que el abuelo del presidente de EE. UU. Ulysses S. Grant emigró de Dergina a Pensilavania en 1760? Se puede visitar su hogar restaurado cerca de Ballygawley.

Aunque el magnate de la banca Thomas Mellon, otro famoso emigrante, solo vivió unos pocos años en Tyrone, su legado conforma una parte fundamental del Ulster American Folk Park, que se encuentra junto a la localidad de Omagh. De niño, Mellon se marchó a EE. UU. con sus padres, lo que marcó el inicio de una historia en la que pasaría de la pobreza a la riqueza y que culminaría con su hijo, el banquero Andrew Mellon, convertido en uno de los hombres más ricos del planeta.

La vieja y encalada casita de campo en la que Thomas Mellon vivió antes de emigrar es actualmente la atracción principal del Folk Park, que recrea una aldea de Tyrone con la apariencia que tendría hace dos siglos. Entre otras atracciones se incluyen réplicas de granjas de Pensilvania, cabañas de campesinos, zonas donde la historia cobra vida gracias a actores con vestidos de la época y una réplica con el tejado de paja del hogar en el que un tal John Hughes pasó su infancia. Más tarde, convertido en arzobispo, Hughes fue el hombre que fundó la catedral de San Patricio en Nueva York.

Arte y artesanía

Aunque muchas obras tienen su origen en las tradiciones de antaño, la artesanía local de Tyrone también es un popular pasatiempo moderno. ¿Por qué no echas un vistazo a las obras de artesanía elaboradas por lugareños con mucho talento como la diseñadora textil Andrea Hayes o a un colgante de turba de Island Turf Crafts?

Después de una jornada de compras, disfruta de una cena en uno de los Good Food Circle Restaurants de Tyrone y pon el colofón a un gran día tomando una pinta relajante en uno de los numerosos pubs de pueblo de Tyrone.

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