¿Cuándo una piedra no es solo una piedra?

Cuando es un regalo de boda, la tumba de un gigante o un bailarín transformado...

The Rock of Dunamase, County Laois

En el Ancestral Este de Irlanda, te encontrarás con una historia a cada paso del camino, por lo que no es de extrañar que hasta las piedras las cuenten. ¡Cuidado por dónde pisas! Podrías tropezarte con una leyenda...

1 Siente la emoción en las piedras de la proposición

En su día, estos bancos de piedra descansaron bajo la sombra de fortalezas y árboles de hadas, donde las parejas de enamorados acudían a cortejarse. Años más tarde se trasladaron a lugares religiosos, bajo la sombra de iglesias y catedrales, pero el sentimiento no cambió: se decía que si le pedías la mano a tu amada en ellos, ¡el matrimonio estaba bendecido! Uno de los mejores ejemplos se encuentra junto a Carlingford Lough en Ghan Road, en el Condado de Louth. El centelleo de la luz del sol sobre el agua, el sonido de las olas acariciando la orilla y la compañía de la persona a la que amas. ¡Más romántico imposible!

2 ¿Te apetece charlar?

Todo el mundo sabe que los irlandeses tienen el “don de la palabra”, una predisposición natural a hablar. Para comprobarlo por ti mismo, visita el Castillo de Blarney, en el Condado de Cork. En lo alto de las almenas, se encuentra la legendaria Piedra de Blarney y se dice que concede elocuencia a quien pega sus labios a ella. Agárrate de la barandilla, reclínate y plántale un beso a esta famosa roca y, en un plis plas, estarás hablando por los codos al más puro estilo irlandés

3 Bailando peligrosamente

Un sobrecogedor relato se asocia a las Piper’s Stones de Athgreany, en el Condado de Wicklow. La historia nos cuenta que este círculo de piedras fue erigido en la Edad de Bronce para un propósito desconocido. Pero la leyenda local narra un relato diferente: un grupo de juerguistas que bailaba al son de un gaitero en Sabbath, fueron convertidos en piedra por no respetar el día sagrado. ¿Cuál es la verdad? Tendrás que visitar el lugar y decidir por ti mismo...

4 Un regalo de boda sin igual

Esta no es una piedra cualquiera, es más bien una roca gigantesca. La Roca de Dunamase es un enorme saliente de piedra caliza que domina el paisaje del Condado de Laois, con un castillo en lo más alto. Aunque quedó en ruinas en el siglo XIV, en su día, fue un extravagante regalo de boda. El rey de Leinster entregó el castillo como parte de la dote de su hija Aoife cuando la joven se casó con el legendario guerrero normando Strongbow en 1170. En la actualidad, está abierto a los exploradores y ofrece unas vistas inigualables de la tranquila región central de Irlanda.

5 La tumba de un gigante

El dolmen de Proleek ha presidido las tierras del Condado de Louth durante más de 5000 años. Construido en el año 3000 a. de C, la piedra más pesada que corona esta sepultura alcanza más de 40 toneladas. Los historiadores no pueden evitar preguntarse cómo el pueblo neolítico logró colocar estas imponentes rocas, pero el mito ofrece una respuesta sencilla. Se cuenta que el famoso gigante Fionn Mac Cumhall erigió la tumba en señal de respeto por el valor que mostró en batalla un gigante escocés rival al que derrotó.

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