Seis secretos de la ruta costera del Atlántico

Hay misterios por descubrir en la impresionante costa oeste de Irlanda

1. Ven a conocer y saludar al rey de la isla de Tory, condado de Donegal

Cuando San Columba desembarcó en la isla de Tory en el siglo VI, recibió ayuda de un miembro de una familia de la zona. Como muestra de agradecimiento, el santo le hizo rey de la isla. Desde entonces, la línea dinástica ha permanecido inquebrantable. Sube hoy mismo a bordo del barco que conduce a la isla de habla irlandesa y el actual rey, Patsy Dan Rodgers, ¡te estará esperando para saludarte!

2. 180 variedades de patatas en Lissadell House, condado de Sligo

¿Te encantan las humildes patatas? Entonces, ¡te encantará Lissadell House! En sus terrenos, encontrarás nada más y nada menos que 180 variedades de patatas, una de las mayores colecciones del mundo, cuidadas con cariño en el jardín de vegetales de estilo victoriano. ¿La más popular? La Pink Fir Apple, una variedad de patata creada en 1850.

3. Carreras en la playa en la isla Omey, condado de Galway

Según los lugareños, “Omey engulle coches”, así que ten cuidado si te llevas un vehículo a esta pequeña isla en el mes de julio, cuando se celebran las carreras de Omey. Omey es una isla mareal ubicada en Connemara y, cuando hay marea alta, el agua tiene una profundidad suficiente para cubrir un coche. Aparte de las carreras, Omey es famosa por su rica tradición monástica, con un pozo sagrado y una iglesia medieval dedicada a San Feichín, que vivió en el siglo VII.

4. La belleza de la abadía de Corcomroe, Bell Harbour, condado de Clare

Cuenta la leyenda que los albañiles que construyeron la abadía de Corcomroe alrededor de 1205 fueron asesinados una vez finalizada para evitar que construyesen una iglesia más bonita en otro lugar. La abadía, que se alza sobre el valle de Glennamannagh, es uno de los lugares más conmovedores del Burren, así como el sitio en el que WB Yeats ambientó su obra de teatro The Dreaming of the Bones (El sueño de los huesos), que data de 1919.

5. Playa de Ballydonegan, Allihies, península de Beara, oeste de Cork

Fíjate en la áspera arena de la playa artificial de Ballydonegan, que se construyó con 100.000 toneladas de cuarzo triturado y lavado procedente de las minas de cobre que prosperaron en la zona hace 200 años.

6. Una antigua cabina telefónica irlandesa en Castletownsend, condado de Cork

Situada en una de las calles más empinadas de cualquier localidad de Irlanda, esta antigua cabina telefónica es un insólito recuerdo del pasado. Con su estructura de madera verde, esta histórica cabina de Castletownsend fue conservada por la comunidad para rendir homenaje al pasado. Y si tu smartphone te deja tirado, te alegrará saber que sigue funcionando a la perfección.

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