Sugerencia de viaje: Tres días desde la ciudad de Cork

Cork city
Conducir Conducir
378 Kilómetros
3 días

El condado de Cork te mantendrá atento mientras exploras los paisajes que rodean la ciudad

Aquí te mostramos cómo ver en tan solo tres días lo mejor del condado de Cork, o el “condado rebelde”, como lo llaman en Irlanda, por su apoyo a un pretendiente al trono inglés del siglo XV. ¡Puede que incluso aprendas a dominar el acento!

Ciudad de Cork

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Ciudad de Cork

Día uno: ciudad de Cork

Cork, una agradable ciudad portuaria, es la entrada del sur y está repleta de encantadores edificios georgianos y orgullosos lugareños a quienes les encanta presumir de su patria

A driving
The English Market
El Mercado inglés

Manjares deliciosos y exquisiteces locales

Si el camino más corto para llegar al corazón pasa por el estómago, el Mercado inglés de Cork te enamorará locamente al instante. Se trata del mercado cubierto más antiguo de Irlanda, donde encontrarás los mejores productos locales y artesanales. Desde puestos de pescado fresco hasta carniceros, panaderos y chocolateros artesanos, las vistas, los aromas y los sonidos de este mercado han sido un suculento pilar de Cork desde la década de 1780. Aquí encontrarás muchos de tus platos favoritos, pero si te atreves, prueba el “tripe” y el “drisheen”: exquisiteces locales preparadas con tripas de vaca y sangre de oveja.

Si dispones de más tiempo:

Almorzar en The Farmgate, suspendido en un entresuelo sobre la planta del mercado, es un rito de iniciación en Cork. No solo la comida es fantástica, sino también la vista aérea de la animada calle, que te hace sentir parte del bullicio.

B walking 10 minutos
Catedral de St Fin Barre

Sigue los pasos del fundador de Cork

La catedral de St Fin Barre es, sin duda, uno de los monumentos más excelsos de la ciudad. Los orígenes de Cork se remontan al asentamiento monástico establecido por el mismísimo Fin Barre en el siglo VI. La catedral se construyó en la superficie que ocupaba su monasterio. Diseñada por el famoso arquitecto victoriano William Burges, la catedral de St Fin Barre es un modelo de magnificencia del siglo XIX, adornado con más de 1200 esculturas y rematado con tres agujas. Según la leyenda local, el ángel representado en una estatua de oro en el techo del santuario tocará su trompeta al llegar el fin del mundo… ¡permanece atento!

Si dispones de más tiempo:

Un recital coral acompañado por el órgano del siglo XIX de la catedral es una experiencia inolvidable.

C
Cárcel de la ciudad de Cork

¡Una cárcel repleta de leyenda y tradición!

Con un aspecto más similar al de un castillo que al de una prisión, la cárcel de la ciudad de Cork se eleva por encima de la ciudad, como si se hubiese construido para un caballero y una dama. Pero tras sus magníficos muros se esconden 200 años de historias: algunas horribles, algunas angustiosas y algunas desgarradoras. Conocida en el momento de su construcción como “la mejor cárcel de los tres reinos”, era sin embargo un lugar hostil para sus prisioneros, algunos de los cuales fueron enviados allí por crímenes tan simples como el uso de lenguaje obsceno. Hoy en día, los visitantes pueden recorrer las celdas tal y como eran en el siglo XIX y descubrir los fantasmas que se dice que las siguen ocupando.

Si dispones de más tiempo:

Si eres fan de las cervezas artesanas, visita la Franciscan Well para disfrutar de una cerveza y un aperitivo a orillas del río Lee.

Kinsale, condado de Cork

Día dos: la Ruta Costera del Atlántico

No conoces realmente Cork hasta que no sales de la ciudad para adentrarte en el salvaje y maravilloso oeste

D
Kinsale, condado de Cork

Kinsale: tranquila, bonita y peculiar

Para ser una pequeña ciudad costera , ¡Kinsale es la bomba! Esta ciudad perfecta para pasear y de estilo ecléctico es la primera parada en un viaje al oeste por la Ruta Costera del Atlántico, una visita que promete buena comida y lugareños cordiales. Aunque puedes alojarte en pleno centro y disfrutar de paseos por el muelle y visitas a una iglesia del siglo XII o al museo local del vino (en un castillo, por supuesto), aventurarse un poco más vale realmente la pena. En lo alto de una colina se erige al borde del mar Charles Fort, un fuerte con forma de estrella que ha protegido el puerto desde la década de 1670. A pesar del asedio y las escaramuzas, ha permanecido imponente durante siglos y sigue siendo la atracción más reconocible de Kinsale.

Si dispones de más tiempo:

Disfrutar de unas tapas y una copa de vino en The Black Pig o de una cena en Finn's Table se da por hecho, pero no puedes perderte una visita a KoKo, donde el chocolatero Frank Keane elabora a mano chocolates artesanales con sabores únicos.

E driving 1 hora y 25 minutos
Casa y jardines Bantry

Península de Beara: hermosura y alegría a raudales

La península de Beara es el lugar perfecto si tu corazón anhela más tranquilidad. Aunque el recorrido hasta aquí es largo, merece la pena aunque solo sea por el paisaje: sus estrechas y serpenteantes carreteras requieren un ritmo más lento que te permitirá empaparte de sus paisajes cinematográficos. Esta zona tranquila y prístina de West Cork está salpicada de pueblos pequeños, mares espumosos y campos tan verdes que parece que el contraste se hubiese subido demasiado. Durante tu visita, sube en el único teleférico de Irlanda, que te llevará a la isla de Dursey, donde encontrarás más ovejas que personas, además de unas puestas de sol que ninguna cámara podrá jamás captar.

Si dispones de más tiempo:

Desvíate hasta la casa Bantry del siglo XVIII, pasa la noche y despierta sintiéndote parte de la realeza.

F
Isla de Garnish, West Cork

Isla de Garnish: verde y espectacular

Hace falta mucho para tentar a los visitantes para que dejen la encantadora y bella ciudad de Glengarriff; pero en un trayecto de pocos minutos en ferry desde el puerto puedes llegar a la isla de Garnish, un pequeño pedazo de paraíso en la tierra. Debido a una serie de peculiaridades naturales, la isla tiene su propio pequeño microclima, lo que permite la floración de innumerables plantas poco frecuentes. Apartada en el corazón de Garnish se encuentra la única casa de la isla, donde habitó la familia que creó estos exuberantes jardines. Solo se permite la entrada a 10 visitantes a la vez, lo que la convierte en una experiencia exclusiva que apreciarás incluso mucho después de irte.

Cobh, condado de Cork

Día tres: Ancestral Este de Irlanda

Si sales de la ciudad en dirección este encontrarás un lado fascinante de Cork que no querrás perderte

G driving
Cobh, condado de Cork

Cobh: una ciudad de nuevos comienzos

Antes de ese trágico viaje a través del Atlántico, el Titanic hizo su última parada en un puerto que ha dado la bienvenida y ha despedido a millones de personas a lo largo de los siglos. A cambio, la humilde ciudad de Cobh se ha asegurado de que su historia, así como la de los 123 pasajeros que embarcaron aquí, no caiga nunca en el olvido. Uno de esos pasajeros, Jeremiah Burke, lanzó por la borda una botella con un mensaje cuando subió al barco. Actualmente, ese mensaje se puede ver en el Cobh Heritage Centre, mientras que, en la misma calle, la Titanic Experience Cobh traza las historias de todos los demás pasajeros que emprendieron ese fatídico viaje en 1912.

Si dispones de más tiempo:

La catedral de St Colman, que domina el paisaje urbano de la ciudad con grandeza y elegancia, merece una visita.

H driving 27 minutos
Destilería de Jameson, Midleton

Midleton: una sensación para el paladar

Situada a poca distancia en coche o en tren desde la ciudad, Midleton se ha establecido como un destino gastronómico. Desde los animados mercados de productores semanales hasta el héroe cercano del movimiento de comida lenta, Ballymaloe House, y el East Food Festival que se celebra anualmente, ¡aquí no pasarás hambre! Y cuando tengas sed, también estarás a salvo: el whiskey Jameson se produce justo aquí, en Midleton, donde se ofrecen visitas a la destilería a diario.

Si dispones de más tiempo:

Come algo en Sage, donde todos los productos se producen a menos de 20 kilómetros del restaurante.

I
Ballycotton, condado de Cork

Ballycotton: un rompecorazones natural

Ballycotton es un alegre y pequeño pueblo pesquero que no tiene que esforzarse mucho para hechizar a sus visitantes. Si recorres los 9 km de la ruta circular, que serpentea por abruptos acantilados y carreteras sinuosas, no tardarás en enamorarte de su belleza natural en estado puro. Un breve trayecto en ferry te llevará a la cercana isla de Ballycotton. Antes inaccesible, actualmente los guías turísticos pueden llevarte a visitar el interior de uno de los dos únicos faros negros de Irlanda, donde podrás disfrutar de las vistas de la bahía de Ballycotton.

 

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