Irlanda histórica – sitios antiguos

Párate a contemplar casi cualquier paisaje irlandés y en seguida encontrarás huellas del pasado. Sólo tienes que saber lo que buscas

Túmulos, círculos megalíticos rodeados de vacas que pastan, enormes dólmenes y tumbas de pasadizo construidas de forma asombrosa... todo abunda en Irlanda, esparcido por el país entero. A veces donde menos te lo esperas.

¿Quién hubiera dicho, por ejemplo, que el sistema de cultivo más antiguo que se conoce en el mundo estuviera escondido debajo de un manto de turba en el oeste de Mayo? Extendiéndose varios kilómetros, las campos de Céide forman un paisaje de casas de piedra, muros y tumbas construidos siguiendo los principios matemáticos de agricultores neolíticos de hace 5.000 años.

Se pueden visitar con un tour guiado, o si prefieres puedes pasear hasta el borde del acantilado y admirar que se pudiera construir algo tan cerca de semejantes olas atlánticas.

Sin dejar el oeste, se diría que a las gentes siempre les haya atraído establecerse en los límites más salvajes de Irlanda. Si no se debe a su situación estratégica, ¿qué puede explicar la presencia de Dún Aonghasa, un fuerte prehistórico de piedra que se encuentra sobre un acantilado de las islas Aran, mirando hacia el Océano Atlántico? No cuesta imaginarse el asombro de posibles invasores al aproximarse a un fuerte que National Geographic ha incluido recientemente en su Top 10 de vistas oceánicas.

Mirando al norte...

Pero hay más sorpresas. ¿Sabías que hay cantidad de los círculos megalíticos en los condados de Fermanagh y Tyrone? ¿O que en el Monte Sandel, cerca de Coleraine, se encuentra la primera morada conocida en Irlanda, que data aproximadamente de 7.000 a. de C., haciéndola más antigua que Carrowmore, en Sligo, y mucho, mucho más antigua que las pirámides de Egipto?

Y aunque la gente suele hablar de la sede de los Grandes Reyes de Irlanda en Tara, no hay que olvidarse de Navan Fort, cerca de Armagh, la sede de los reyes del Ulster, famosa por las sagas del héroe mitológico irlandés, Cú Chulainn.

Si las paredes hablaran...

"What's the story?" (¿qué te cuentas?) es un saludo informal que oirás nada más llegar a Irlanda. Una forma de entablar conversación que dice mucho de la importancia de los cuentos y de la tradición oral en la cultura irlandesa, así como de la simpatía de quien hace la pregunta. No andarás nunca lejos de algún círculo megalítico o fortificación, y tampoco faltarán los divertidos relatos de algún guerrero del pasado, de extrañas criaturas o de un santo evangelizador.

Ábrete paso a través de los viejos rododendros debajo de Muck Rock en Howth Head, Condado de Dublín, por poner un ejemplo, y te encontrarás con un dólmen caído de 2.500 años de antigüedad. En la zona se le conoce como la Tumba de Aideen. ¿Por qué? Aideen fue una guerrera que murió de tristeza poco después de que mataran en combate a su marido, Oscar. Se cuenta que el padre de Oscar, Oisín, la enterró él mismo debajo de una piedra de 75 toneladas.

Círculos de amigos

Tesoros similares yacen escondidos en Lough Gur, en el Condado de Limerick. Llega a la encantadora orilla del lago y encontrarás un lugar habitado desde hace por lo menos 5.500 años. Aquí no puedes dar dos pasos sin toparte con un círculo megalítico, un castro o alguna masa de piedra.

Pero ándate con cuidado: se dice que cada siete años, Gur reclama el corazón de un humano. Sin embargo, en el cercano círculo megalítico de Grange, las boñigas son el peligro más inminente.

Lo que está claro es que hay una porción de historia irlandesa siempre al alcance de tu mano. Pero no te quedes en la superficie (o en las boñigas), muchas veces es el relato que rodea a la historia lo que te deja sin habla.