El pueblo olvidado del Titanic

Construido en Belfast y atracado en el puerto de Cobh – Irlanda recuerda al Titanic de forma muy viva. Pero en un pequeño pueblo del Condado de Mayo, el barco de los sueños se sigue recordando con dolor

La montaña Nephin, en el corazón del Condado de Mayo, es una auténtica fuerza de la naturaleza. Parece un viejo gruñón, acurrucado plácidamente para ver pasar la eternidad, con su cumbre rodeada de nubes de algodón y su centro ahuecado como si le hubiera caído encima algún meteorito prehistórico. En muchos kilómetros a la redonda, incluso desde las aguas cristalinas de Lough Conn, el paisaje está dominado por el monte Nephin. En el pueblecito de Lahardane es imposible no verlo.

Hacia Queenstown

Cierto día de abril de 1912 la nieve caía sobre el Nephin. Los habitantes de Lahardane rezaban para que la primavera se apresurara en llegar pues el invierno duraba ya demasiado. La gente del pueblo se reunía en las cocinas y removían las brasas de las chimeneas mientras 14 de sus habitantes salían de viaje hacia Queenstown (ahora llamada Cobh).

Los catorce procedían de la parroquia de Addergoole y todos perseguían el mismo sueño, un sueño muy típico de la época: una nueva vida en el nuevo mundo. Tenían algo más en común: un billete para el RMS Titanic.

Viajando en un carro tirado por un poni, pasaron por Windy Gap, en el Condado de Mayo, y por el pueblo de Castlebar, donde la emoción de la partida se mezclaba sin duda con punzadas de miedo. Senan Moloney escribió un artículo para el Irish Central en el que relata la historia de los 14 de Addergoole: "mientras las hoces segaban las primeras mieses de la cosecha de aquel año, ellos soñaban con labrarse una vida nueva en Chicago o alguna otra ciudad industrial de los Estados Unidos".

Once de ellos nunca llegaron. Tan sólo Delia McDermott, Annie McGowan y Annie Kate Kelly sobrevivirían al naufragio del Titanic.

Motivos para emigrar

La historia de la emigración irlandesa es muy conocida. En Ellis Island, una estatua de Annie Moore rinde homenaje a todos los que alguna vez han tenido que abandonar su país. Al igual que los 14 de Addergoole, Annie Moore también zarpó de Queenstown.

¿Por qué dejaban Irlanda aquellas 14 personas? ¿Cómo acabaron en el Titanic?

En palabras de la presidenta de la Titanic Society de Addergoole, Mary Rowland:

"Addergoole es una zona relativamente pobre situada entre grandes extensiones de pantanos, bosques, montañas, ríos y lagos. No hay industria local y los habitantes tienen que emigrar para encontrar trabajo. Aquí todo el mundo está familiarizado con la idea de emigrar para hacer carrera, ganarse el pan y vivir una vida mejor".

Once de ellos nunca pudieron alcanzar esa vida mejor, debido a lo que podría calificarse como el más increíble desastre marítimo de toda la historia.

Y aunque este año se cumple el 101 aniversario del naufragio, sobre Addergoole todavía planea el dolor de la pérdida.

Un recuerdo eterno

Mary nos lanza un dato curioso: 101 años después de la tragedia aún quedan parientes de los 14 de Addergoole viviendo en este pequeño pueblo del Condado de Mayo:

"Quedan muchos descendientes en el distrito de Addergoole pero también los hay en los Estados Unidos y en Gran Bretaña. Muchos de los que viven por aquí son miembros de la Titanic Society de Addergoole".

Bajo la sombra del monte Nephin se encuentra el Titanic Memorial Park de Addergoole. Una réplica del casco del barco y estatuas de los pasajeros, todo en bronce, definen el espacio. "Es un recuerdo eterno de aquella tragedia y de la enorme pérdida que supuso para nuestro pequeño distrito", dice Mary. "No es únicamente para nuestra comunidad local, también mantiene vivo el recuerdo de las personas queridas en la memoria de sus descendientes".

15 de abril, a las 2:20 de la madrugada

Cada año el 15 de abril, exactamente a las 2:20 de la madrugada la campana de la iglesia de Lahardane dobla por los 14 de Addergoole. En palabras de Mary:

"La ceremonia se celebró por primera vez en 2002 cuando la campana de la Iglesia de San Patricio de Lahardane dobló en recuerdo de aquellos catorce paisanos. Desde aquellos humildes comienzos, el paso de los años la ha convertido en la ceremonia estructurada y formal que celebramos ahora".

El paso del tiempo ha sido cruel con los 14 de Addergoole. Pero mientras vivan personas como Mary Rowland no pasará otro 15 de abril sin que la campana de la iglesia de Lahardane doble catorce veces bajo la triste sombra del monte Nephin.