Waterford

Hogar de la ciudad más antigua de Irlanda, de las asombrosas montañas de Comeragh y la Copper Coast, te encontrarás con un solo problema en Waterford: tener que irte

En 1170, Enrique II llegó navegando río arriba por el rio Suir en busca del Lord normando, Strongbow. Dejando la península de Hook a su derecha, y el diminuto pueblo de Crook a su izquierda, juró llegar a la ciudad “por Hook o por Crook” (expresión que significa “por cualquier medio” en inglés).

Ocurrencias como esta acaban alumbrando, como quien no quiere la cosa, frases legendarias.

Viajando hoy en día por el litoral de Waterford, podrás seguir viendo el mismo estuario, esa península y ese diminuto pueblo. También puedes ver aquella ciudad que Strongbow reclamó para los normandos en 1170. Waterford es la ciudad más antigua de Irlanda, fundada en 853, e incluso puedes volver a una época anterior a Enrique II si visitas el Museo de los tesoros.

Pero no va a ser todo historia antigua: hay originales tiendas de moda, festivales efervescentes y el flamante centro de interpretación Waterford Crystal.

El Condado de Waterford también acoge el único restaurante de Irlanda con estrella Michelin fuera de Dublín: The Cliff House Hotel, un sello de garantía para toda una escena gastronómica que se amplía para incluir todo lo que va desde fábricas de cerveza artesana hasta blaas (los harinosos bollos de pan blanco, únicos en Irlanda) recién horneados.

Desde la Copper Coast hasta las montañas de Comeragh

El parque geológico europeo de Copper Coast en Waterford es una franja de litoral absolutamente irresistible. Abarcando 25 km. desde el balneario victoriano de Tramore hasta la frondosa Stradbally, este corto viaje rebosa acantilados, calas, farallones y vistas al mar. En invierno, puede que veas ballenas pasando por allí.

La Copper Coast (costa cobriza) recibe su nombre de las minas de cobre que hubo repartidas por la zona. Y las pepitas de historia aparecen con tanta frecuencia como las calas escondidas. No te pierdas el Metal Man en Newtown Head, por ejemplo. Encaramado sobre una columna blanca, se trata de un marinero de cuatro metros y medio levantado por Lloyd's of London para detener el costoso flujo de embarcaciones que confundían la bahía de Tramore con el puerto de Waterford.

En contraste absoluto, al norte del condado yacen las montañas de Comeragh. A los amantes del senderismo no les faltarán opciones, con lugares que cortan la respiración, como la vista de las cataratas de Mahon y el lago glaciar Coumshingaun, por poner dos ejemplos. Escondido cerca de Kilclooney Wood, Coumshingaun es negro como la noche y se dice que no tiene fondo.

El salvaje oeste

Tampoco te olvides del oeste de Waterford. En Ardmore encontrarás las ruinas de una colonia monástica del siglo V, fundada por San Declan. La impresionante torre irlandesa es lo más destacado, pero encontrarás mucho más: incluso la ermita oculta del santo, a la que llegarás durante un paseo de 5 km. por los acantilados cercanos.

Recuerda a Enrique II. Llega hasta ahí, por Hook o por Crook...por cualquier medio.