Tras los pasos del santo

Las vacas mascan hierba lentamente bajo los cálidos rayos del sol. Pacen a la sombra de un santo y ni siquiera lo saben

Croagh Patrick, County Mayo
Croagh Patrick, County Mayo

Al otro lado de la carretera está la iglesia de Saul, con su torre irlandesa de color ámbar. Es un lugar austero: sin adornos, sin pomposidad, sin altares dorados o techos fastuosos. Es humilde porque la vida de San Patricio también lo fue. Si quieres comprobarlo, vuelve 1.700 años atrás y date un paseo por este mismo lugar, donde fundó su primera iglesia... en un establo.

Down Cathedral, Downpatrick, County Down
Down Cathedral, Downpatrick, County Down

Pero nos estamos adelantando, ya que mucho antes de que Patricio fuera santo y antes incluso de que fuera salvador, fue esclavo.

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El Señor es mi pastor

Igual que las vacas, las ovejas que pastan en las laderas de la Montaña de Slemish no tienen idea de que fue aquí donde el santo patrón de Irlanda encontró su fuerza. Secuestrado de su hogar en la costa británica, esclavizaron a un Patricio adolescente en Slemish.

Imagínatelo: arrancado de su familia y de su hogar cuando era adolescente, trasladado a un inhóspito lugar y sometido a lluvia, granizo y nieve. Patricio hizo todo lo que pudo... y recurrió a la oración.

Fuera como fuera, el santo patrón de Irlanda consiguió dejar un halo de serenidad en esta montaña y en el inmenso corazón pastoral del Condado de Down.

Más allá de los sueños

Patricio logró escapar y volver a su hogar, pero sus sueños le atormentaban. La tierra pagana que era Irlanda reclamaba su vuelta, así que regresó para convertir a su población pagana al cristianismo.

Sin embargo, esta vez sería al ritmo que él marcara. Bajando por el recodo del Condado de Down y subiendo hacia Strangford Lough, si Patricio necesitaba una impresión fresca de Irlanda, aquí la encontró. Llegó a un paisaje de islas dispersas, rincones rocosos y prados verdes.

Pero Patricio no había ido para disfrutar de las vistas. Tenía mucho trabajo que hacer.

Reyes, catedrales y un báculo

La apretada agenda de Patricio lo llevó hasta el lugar donde está ubicada ahora la catedral de San Patricio en Dublín (que empezó a llamarse así después de que bautizara allí a conversos), y a la Roca de Cashel en Tipperary (donde se cuenta que Patricio bautizó al rey de Munster, atravesando accidentalmente el pie regio con el extremo puntiagudo de su báculo).

También estuvo en Lough Derg, en Donegal, donde fundó un monasterio y en la colina de Slane en el Condado de Meath, donde encendió su fuego Pascual.

Pero fue en Croagh Patrick donde tuvo una revelación. Sobre laderas pedregosas y con vistas hacia la bahía de Clew, Patricio pasó 40 días y 40 noches.

Pero San Patricio no es el único que ha encontrado consuelo en esta cima. Cada año, miles de visitantes suben la montaña para hacerse con un pedazo de la claridad que buscaba el santo.

Alguno lo hace hasta descalzo. Algunos encuentran respuestas. Todos encuentran paz.

De pie frente a la piedra lisa que señala la tumba del santo en la catedral de Down, de pronto te das cuenta: Patricio dejó aquí su legado. Tuvo una vida épica e Irlanda sigue abrazándose, a día de hoy, a su memoria con leyendas, una rica herencia y uno de los mejores festivales del mundo.

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