Daniel Day-Lewis: la vida tranquila de un ganador del Óscar

Las 85ª nominaciones a los premios de la Academia han sorprendido a muchos y han exasperado a otros. Como era de esperar, Lincoln, la épica producción del director Steven Spielberg, con el enigmático Daniel Day-Lewis en el papel protagonista, se ha situado a la cabeza de la lista con 12 nominaciones.

Algún crítico ha considerado algo "extraño" escoger a un actor no americano para el papel del cuasi-mítico padre de la América moderna .

Pero Daniel Day-Lewis no es un actor cualquiera. Si el 24 de febrero se lleva a casa la estatuilla de Premio de la Academia, tal y como apuntan las apuestas sobre todo después de haber ganado también el Globo de Oro, se convertirá en la primera persona en ganar tres veces el Óscar al mejor actor.

Desde los platós hasta las ceremonias de entrega de premios se habla con respeto de Daniel Day-Lewis y del legado que está dejando dentro del mundo de la actuación de método. Pero nada contrasta más con el Hollywood del glamour, la fama y los contratos millonarios que su sencilla vida casera entre las suaves colinas y las montañas salpicadas de brezo del Condado de Wicklow en Irlanda.

Los primeros éxitos

En 1990 Daniel Day-Lewis recibió su primer Óscar al mejor actor por Mi pie izquierdo, basada en la vida de Christy Brown, un escritor y pintor irlandés con parálisis cerebral. Al recoger el premio se dirigió con estas palabras a la audiencia puesta en pie: "Me acabáis de dar todo lo que necesito para pasar un fin de semana a lo grande en Dublín".

Pero lo que de verdad hizo en ese momento, en que la mayoría de los actores se habría lanzado a la conquista de Hollywood, fue tomarse dos años sabáticos y mudarse a una modesta casa de estilo georgiano en un pequeño pueblo del Condado de Wicklow.

Wicklow lleva ya 19 años siendo el hogar de Daniel Day-Lewis. Allí vive con su mujer, Rebecca Miller, y sus dos hijos. Conocido como "el jardín de Irlanda", este condado es famoso por la belleza rural de sus preciosos pueblos pintorescos, sus colinas cubiertas de brezo y sus ruinas de la temprana Edad Media. Day-Lewis vive cerca de Annamoe, a poca distancia del famoso y espectacular monasterio de Glendalough.

¿Por qué Irlanda? ¿Por qué Wicklow? Uno de los motivos del actor para venirse a vivir aquí fueron los recuerdos de las felices vacaciones que pasaba cuando niño en el Condado de Mayo, en la costa occidental de Irlanda, donde nació su padre.

Daniel Day-Lewis habla de la profunda huella que Irlanda dejó en su memoria en una entrevista aparecida en el rotativo The Guardian:

"La luz, los olores, la absoluta felicidad con la que nos bajábamos del coche para lanzarnos al trozo de Atlántico más próximo. Los recuerdos no han perdido ni un ápice de su poder. En comparación, la vida en Inglaterra me parecía más bien sosa. Irlanda era para mí el lugar para reponer fuerzas, y hoy en día aún sigo viéndolo así".

Otro de los motivos por los que eligió Wicklow es "porque aquí puedo ir tranquilamente a mi aire". Pero Hollywood sigue viniendo a verle. Tony Kusher, el guionista de Lincoln, y Steven Spielberg visitaron al actor en marzo de 2010. Cuando Spielberg vino a Dublín para asistir al concierto de Bruce Springsteen en julio de 2012, aprovechó para almorzar antes con Day-Lewis y su familia en el Roundwood Inn de Wicklow.

En 2009, Day-Lewis fue nombrado hijo adoptivo del Condado de Wicklow, siendo la primera persona en recibir tal honor. Al recoger el premio, habló de "la grandeza del paisaje de las colinas de Wicklow, que me han cautivado completamente".

"Este es el lugar que me mantiene vivo. Aquí es donde he decidido echar raíces. Este es el refugio en el que me reconstruyo".

En aquella ocasión, el director John Boorman dijo que esperaba que el premio concedido a Day-Lewis "compensara la pérdida de libertad que supone convertirse en una estrella del cine".

De hecho, el mismo Boorman reside en Wicklow desde hace mucho tiempo y fue aquí donde dirigió Excalibur, su famosa película nominada al Óscar.

Al final, puede que Wicklow no sea un lugar tan extraño como parecía para la gente de Hollywood.