"Ha sido un largo viaje que empezó en 1783 y ahora celebramos nuestro patrimonio en el mismo centro de la ciudad", dice David McCoy de Waterford Crystal. El producto final tiene un aspecto magnífico en la sala de exposición, pero si realmente quieres alucinar, tienes que ver cómo lo elaboran.
¿Quieres descubrir los secretos gastronómicos de Waterford? Pues tienes que hablar con el infatigable Jack Burtchaell de Waterford Walking Tours Te regalará relatos divertidos, informativos y a veces asombrosos mientras te muestra a pie los mejores sitios la ciudad. Uno de los relatos más curiosos es la historia de la primera rana en Irlanda, introducida en Waterford por frailes franciscanos.
"En aquellos tiempos había reglas muy estrictas", cuenta Jack, "así que introdujeron ranas como alimento para aumentar la dieta cuaresmal de la Edad Media y la prohibición de carne en viernes". El tour pasa por la catedral católica y por la de la Iglesia de Irlanda, ambas diseñadas por el mismo arquitecto, John Roberts. También verás el palacio del obispo, la torre de Reginald y Choristers' Hall, que abrió sus puertas en 2012.
3. Sube a una torre en busca de tesoros vikingos
Antes de volver a Escandinavia, los vikingos dejaron su huella en Waterford. La torre de Reginald es una de las cosas más impresionantes que dejaron atrás. Esta torre es el único monumento en Irlanda que recibe su nombre en honor a un vikingo, posiblemente Ragnall o Reginald, el fundador de la ciudad en 914 d. de C. Sube por las estrechas escaleras de caracol hasta el segundo piso y trata de imaginar esta torre del siglo XIII resistiendo los ataques de los irlandeses nativos.
Es hora de cazar tesoros. ¿Te has fijado en un delicado broche con adornos a cada lado? Data aproximadamente de 950 d. de C. y fue una de las piezas de metal hiberno-nórdico encontradas en una excavación a tan solo unos pocos cientos de metros. Forma parte de la estupenda colección de tesoros vikingos que se exhibe aquí.
4. Reserva en primera fila para ver el festival de Spraoi
Spraoi es la palabra gaélica para diversión y no hay mejor manera de describir este festival. Uno de los carnavales callejeros más grandes de Irlanda, Spraoi envuelve todo Waterford con un derroche de color y craic. Imagina la escena: música en directo, artistas callejeros y fuegos artificiales. También imagina esto: es gratis.
Cada agosto, el Spraoi trae consigo grandes bandas, carrozas épicas y mucho teatro, apoderándose de las calles de la ciudad y montando un carnaval para toda la familia y los jóvenes de corazón.
5. Disfruta de las playas y del blaa
Llámalo un bollo, llámalo un panecillo o llámalo un pancito, dará lo mismo: el blaa de Waterford es delicioso lo llames como lo llames. No estamos exactamente seguros de cómo consiguen que sea tan harinoso, tierno y delicioso, pero la receta está cuidadosamente custodiada. Date un paseo hasta el mercado agrícola en Jenkin's Lane, que se celebra cada sábado, y llévate por lo menos unos cuantos ejemplares frescos de la comida más famosa de Waterford.
Hazte con algo de queso, carne, zumos orgánicos y pastelería locales y ya tienes el picnic perfecto. ¿Y dónde enmarcar mejor el picnic? En la playa de Tramore. A tan solo diez minutos desde la ciudad de Waterford, es un pedazo de costa impresionante. La larga playa de arena ha propiciado cientos de recuerdos de infancia: enterrando a papá en la arena, rodando por dunas llenas de baches o montando en la montaña rusa de la verbena.
Vívelo todo con un blaa y estarás probando el verdadero sabor de Waterford.