Las montañas de Mourne

Percy French cantó que “las montañas de Mourne se despliegan hasta el mar”... y eso es lo que hacen. Pero hacen mucho más

Las montañas de Mourne tienen ganas de agradar. ¿Picos exigentes? Los tenemos. ¿Suaves laderas? Todas para ti. ¿Lagos cristalinos? Hecho.

La belleza llega sin esfuerzo a las Mourne, pero además este sitio provoca una especie de alegría infantil. Imagina que los 28 picos son un patio de recreo natural.

Alzándose por encima de todos sus hermanos, con una elevación de 850 metros, Slieve Donard es el pico más alto. Sí, es una ascensión dura, pero las vistas sobre la bahía de Murlough y el pequeño pueblo de Newcastle bien merecen el esfuerzo.

Pero las Mourne también son un caramelo para los caminantes. Butter Mountain, Slieve Binnian, Slieve Lamagan y Slieve Corragh ofrecen todas paseos excepcionales. Pero recuerda nuestro consejo: NO olvides la cámara.

El valle silencioso

He aquí el porqué: Ben Crom, por ejemplo. Una excursión subiendo por sus laderas rojizas, a través del brezo y la hierba algodonera es una experiencia en sí, pero es arriba en la cima donde ocurre realmente la magia.

Extendiéndose a los pies de la montaña está Silent Valley y contemplando desde arriba la presa de Ben Crom es cuando te das realmente cuenta de la escala de las Mourne. Las fotografías que tomes desde aquí no pueden ser más que épicas, así que dispara sin miedo.

La conexión de Narnia

Hubo un hombre que sintió la magia de las Mourne más que la mayoría. Para el oriundo de Belfast Clive Staples Lewis, o CS Lewis como lo conocemos por aquí, las Mourne eran un campo de recreo. El autor se crió en el aire limpio de las Mourne, mientras se dejaba inspirar por lo que le rodeaba para crear el mundo de Narnia en su obra maestra El león, la bruja y el ropero.

"He visto paisajes [en las montañas del Mourne] que, en una luz precisa, me hicieron sentir que en cualquier momento pudiera levantarse la cabeza de un gigante sobre la siguiente cima", escribió Lewis.

Conocemos la sensación.

El muro de Mourne

El muro de piedra seca es una imagen icónica de Irlanda y uno de los ejemplos más impresionantes es el Muro de Mourne. Sostenido únicamente por la gravedad, el muro serpentea recorriendo 15 montañas y tardó 18 años en completarse. Ábrete camino hasta la cima de Slieve Donard y observa su majestuoso avance a lo largo de 35 kilómetros en la distancia ondulante.

A diferencia de la Gran Muralla China, no podrás divisar el Muro de Mourne desde tu nave espacial. Pero eso sí, las vistas te deleitarán.

Parafraseando al cantautor de Roscommon Percy French, las montañas de Mourne se despliegan hasta el Mar de Irlanda pasando por el tranquilo pueblo costero de Newcastle. Alójate en el Slieve Donard Hotel y adorna la mesa para tomar el té de la tarde.

El final que merece un día en las Mourne y un brindis perfecto por muchos más.