El sabor de Dublín
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Guinness y ostras en la Guinness Storehouse, Dublín
© Diageo
La comida tradicional irlandesa produce una sensación agradablemente casera. Por ejemplo, coddle con pan integral, beicon con repollo, fish and chips y el querido sándwich de jamón y queso; por no mencionar los berberechos y los mejillones, todo al son de la canción «Molly Malone» de Dublín.
Hasta ahora, este tipo de comida podría considerarse como comida casera buena, tradicional y reconfortante, pero no siempre se ha considerado moderna o sofisticada. Ahora las cosas han cambiado: los sabores tradicionales de Irlanda están siendo reimaginados por chefs ambiciosos que combinan estándares exigentes, técnicas innovadoras e ingredientes de alta calidad para crear algo nuevo.
Puedes probar esta versión renovada y de gran calidad de la comida irlandesa en restaurantes como The Pig’s Ear, Delahunt y Spitalfields, que está ubicado en el histórico distrito Liberties.
Delahunt, Dublín
© Delahunt
Si buscas platos tradicionales, no te quedarás sin opciones. Visita L. Mulligan Grocer, en Stoneybatter, para probar una nueva versión de beicon con repollo o un delicioso fish and chips. Disfruta de un clásico asado de domingo en el hermoso entorno victoriano de Ryan’s, en Parkgate Street, u opta por la tradición con un guiso irlandés en O’Neills, un bar de 300 años de antigüedad situado en Suffolk Street.
Restaurante Chapter One, Dublín
Se dice que hay 70 millones de personas de ascendencia irlandesa en todo el mundo, pero mientras muchos se van, muchos vuelven para poner su experiencia al servicio de su tierra. Un aspecto definitorio de la gastronomía contemporánea de Irlanda es la ambición y la confianza de sus jóvenes chefs, muchos de ellos han viajado por todo el mundo y han trabajado con algunos de los mejores talentos internacionales, antes de llevar de vuelta a casa sus habilidades refinadas e influencias eclécticas. ¿El resultado? Una escena gastronómica de vanguardia que está en constante evolución y es infinitamente emocionante.
Restaurante Chapter One, Dublín
Cortesía de Donal Murphy
Por supuesto, la buena comida se basa en ingredientes excelentes. Si sales a comer en Dublín, observarás que hay un verdadero respeto por los productos de alta calidad, desde las relucientes ostras de la bahía de Galway y el cordero de Connemara hasta el queso de granja. Para vivir una experiencia gastronómica de alta cocina, degusta los exquisitos mariscos de Allta na Farraige, visita Forest Avenue para probar delicias con estrellas Michelin o date un capricho en el restaurante de dos estrellas Chapter One.
También puedes disfrutar de deliciosos sabores irlandeses y europeos en lugares más informales como Hera, en el moderno distrito de Smithfield, Mongoose, en Liberties (un lugar ideal para almorzar los domingos), o Notions, también en Liberties, donde el menú de temporada está basado en ingredientes locales frescos.
Pub Neary's, Dublín
Paredes adornadas con fotografías, vidrieras victorianas y pequeños rincones de los más acogedores: créenos, los pubs de Dublín son pura magia. No hay mejor lugar para pasar una tarde tranquila con un buen libro y una pinta de Guinness en la barra. Los pubs irlandeses tradicionales de la ciudad son únicos. Desde camareros amables hasta interiores históricos, cada uno tiene su propia personalidad y lugar en el alma de la ciudad, y por eso probablemente siguen siendo muy populares.
Pub Kehoe's, Dublín
El Brazen Head y O’Donoghue’s son sinónimo de sesiones de música tradicional; cientos de bandas de rock y jazz han tocado en Whelan’s; y la mayoría de los cómicos irlandeses han iniciado sus carreras en el International Bar. Bowe’s, cerca de The Irish Times, presume de un precioso interior de madera, mientras que Grogan’s quizá tenga el mejor sándwich tostado («toastie») de la ciudad.
Sería un buen rompecabezas cruzar Dublín sin pasar por delante de un bar.
Leopold Bloom en Ulises, de James Joyce
Muchos pubs tienen interiores impresionantes, pero otros, como Mulligan’s y Peter’s Pub, son más sencillos. Estos lugares son para charlar, bromear y disfrutar del buen ambiente. Así que, tanto si deseas beber una pintatranquilamente, mantener una conversación animada o escuchar una estupenda sesión de música tradicional, creemos que lo encontrarás todo en un pub de Dublín
Degustación de whiskey en Roe & Co., Dublín
© Roe & Co.
Uisce Beatha, agua de la vida... llámalo como quieras. El whiskey en Irlanda es diferente (añadimos una «e» a su nombre) y Dublín ha producido algunos de los whiskeys más famosos de la isla. Puede que Jameson sea el más conocido, pero a finales del siglo XIX ya existían muchas destilerías de whiskey en la ciudad, sobre todo en la zona de Liberties.
La guerra, la crisis económica y la Ley Seca de Estados Unidos obligaron a muchas destilerías a cerrar, pero hoy en día el whiskey irlandés está experimentando un notable resurgimiento gracias a una nueva generación de destilerías, entre ellas Teeling, Dublin Liberties Distillery y Roe & Co. Mientras tanto, locales como Dingle Whiskey Bar, Palace Bar y The Whiskey Reserve están convirtiendo al whiskey en el gran protagonista.
Guinness Storehouse, Dublín
Cortesía de Riccardo Rea
La cerveza Guinness es la más famosa y popular de Irlanda. Está elaborada con solo cuatro ingredientes simples: agua, cebada, lúpulo y levadura. Considerada en otro tiempo como una bebida más tradicional, propia de una «generación mayor», ahora está recuperando su importancia cultural, ayudada por fans famosos como Dua Lipa, que «se ha bebido una Guinness» en O’Donoghue’s. Puedes aprender todo sobre esta cerveza en St James’s Gate, en la Guinness Storehouse, o probarla en pubs conocidos por servir pintas de gran calidad de forma constante, como Kehoe’s, Neary’s y The Gravediggers.
L. Mulligan deja de lado las bebidas habituales para ofrecer una amplia gama de cervezas artesanales irlandesas y whiskeys difíciles de encontrar.
¿Quieres probar una de las excelentes cervezas artesanales de Irlanda? Te recomendamos visitar JW Sweetman, a orillas del Liffey, donde elaboran sus propias cervezas en la microcervecería del establecimiento. Y después de este recorrido relámpago, lo único que queda por decir en Dublín es «¡Sláinte!».