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Los hijos de Lir, una leyenda irlandesa

La leyenda de los niños de Lir es una de las más famosas de la mitología irlandesa, además de ser una de las más representadas; los cisnes y los lagos se han representado de las formas más bellas en vitrales y esculturas en toda Irlanda. Vincent Byrne, de Celtic Wedding Rings, nos cuenta la trágica historia de envidia, brujería y libertad.

El título original en irlandés es Leannai Lir o Clann Lir. Esta leyenda forma parte del Ciclo Mitológico Irlandés, uno de los cuatro grandes ciclos de tradiciones literarias irlandesas, junto con el Ciclo del Ulster, el Ciclo de Fenian y el Ciclo de los reyes. La historia se enmarca en una época en la que en Irlanda se creía a pies juntillas en los druidas y la magia.

La leyenda
La historia comienza cuando Bodb Derg se convirtió en el rey de Tuatha De Danann. Lir, el Señor del Mar, no estaba satisfecho con este nombramiento y, para aplacarlo, Bobd le ofreció en matrimonio a una de sus hijas, Aoibh. La pareja vivió un matrimonio feliz del que nacieron cuatro hijos: Fionnuala, Fiachra y Conn (hermanos gemelos) y Aodh. Cuando Aoibh murió, Lir quedó desolado, por lo que Bodb le ofreció a otra de sus hijas, Aoife, y Lir pronto volvió a casarse.
En la mitología irlandesa, los problemas matrimoniales eran casi tan frecuentes como en la vida real. Aoife estaba extremadamente celosa del amor que existía entre los niños y su padre y utilizó la magia negra para transformar a los cuatro niños en cisnes durante 900 años. Los primeros 300 años tenían que vivir en el lago Derravaragh, los siguientes 300 años en el mar de Moyle y los últimos 300 años en aguas cercanas a la isla de Inishglora.
Exilio
Aoife cubrió sus huellas diciendo que los niños habían sido asesinados por jabalíes, pero Fionnuala le dijo a su padre lo que había ocurrido y este condenó a Aoife al exilio. Los 300 años siguientes fueron un período de profunda pena mientras Lir visitaba a sus hijos en el lago Derravaragh. Cuando los niños partieron hacia el mar de Moyle, no volvieron a ver a su padre. Antes de llegar al último lago, los niños volaron hasta el lugar de residencia de su padre y descubrieron una tierra totalmente asolada. Lloraron y supieron que la era de Tuatha De Danann había terminado.

Paz
Durante sus últimos 300 años, conocieron a un hombre llamado Mochua que les habló de la llegada del Cristianismo y de San Patricio. Era el monje al que los niños de Lir necesitaban para completar su transformación una vez agotada su vida como cisnes. En este punto, la historia diverge y se cuentan varios finales alternativos:

Los niños fueron encadenados para que nunca pudieran separarse, pero Deoch, esposa del rey de Leinster, pidió a su marido que atacara el monasterio en el que Mochua retenía a los cisnes. Las cadenas se rompieron, pero los niños murieron al transformarse en humanos debido a su avanzada edad.
El rey de Leinster cogió a los cisnes y abandonó el monasterio, pero las campanas repicaron y los niños se convirtieron en polvo.
Los niños de Lir vivieron en el agua durante los últimos 300 años. Oyeron repicar la campana, encontraron al sacerdote y completaron la transformación. Murieron y encontraron la paz en el cielo, con Lir y Aoibh.
Aunque el último final es, sin duda, el más romántico (aunque toda la historia esté teñida de tragedia), en muchas versiones de la historia se utiliza el segundo final, en el que el rey de Leinster consigue capturar a los niños, aunque su éxito queda truncado por el repicar de la campana.

El legado del mito
Los niños de Lir se considera uno de los relatos más tristes de Irlanda y representa el dominio de una persona sobre otra, lo que a menudo se emplea como una alegoría del dominio inglés en Irlanda. En el Jardín de los Recuerdos de Dublín, la famosa estatua de los niños de Lir representa a cuatro cisnes volando con cuatro formas humanas emergiendo bajo ellos. Como ocurre con todas las obras de arte, hay diversidad de opiniones por lo que se refiere al simbolismo de la estatua. Algunos dicen que simboliza la libertad, ya que los cisnes logran remontar el vuelo, mientras que otros creen que representa la esclavitud, ya que los desgraciados niños de Lir perdieron su forma humana y fueron condenados a vivir con otra forma.


Ambos argumentos tienen validez, aunque el último parece más probable. Los niños de Lir se vieron obligados a vivir como cisnes durante 900 años, casi el mismo número de años que duró el dominio británico sobre Irlanda. Permanecieron juntos porque las consecuencias de separarse hubieran sido aún peores que las de perder su forma humana.
Aparte de la estatua del Jardín de los Recuerdos, la triste historia ha alimentado muchos aspectos de la cultura irlandesa. Varios grupos de música folk han escrito canciones y álbumes relacionados con el tema. También aparece en la literatura irlandesa y hay otra estatua de los niños de Lir en Castlepollard, un pueblo situado a pocos kilómetros del lago Derravaragh, el punto de origen de la leyenda. El vitral creado por Richard King en el monasterio de Multyfarnham constituye una magnífica representación de la historia.
En resumen, se trata de una de las leyendas más conmovedoras e imperecederas del folklore irlandés, por lo que no sería extraño que te encontraras con alguna otra versión de los niños de Lir en Irlanda.

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