Dublín: en el agua

Dublin Bay

Con su refulgente costa, sus canales comunicados entre sí y sus ríos y riachuelos, Dublín tiene todo lo que el amante del agua puede desear.

La costa norte de Dublín

Los dublineses no se andan con chiquitas a la hora de meterse en el agua que les rodea. No solo se nada en verano, sino que es algo que se hace todo el año; es un pasatiempo muy vinculado a la comunidad, la tradición y al amor auténtico por el mar. La playa de Velvet Strand, en Portmarnock, es uno de esos lugares a los que acuden los nadadores los 365 días del año. ¡Es muy divertido ir, aunque solo sea para mirar!

Pero no todo consiste en ponerse el bañador. Los pueblos de Howth y de Malahide son lugares de mucho atractivo para la pesca: tus principales objetivos son los mújoles, platijas, bacalaos, pescadillas, caballas y rayas. Puede que incluso los lugareños se acerquen a echarte una mano con la pesca. Te animamos a que practiques la pesca desde la orilla: en los muelles, calas o costas rocosas. Pero quizá prefieras fletar una barca de Dublin Fishing Charters para pescar en alta mar. Normalmente se pueden alquilar cañas y pertrechos de pesca en el mismo lugar. 

En 2015, la bahía de Dublín fue nombrada reserva de la biosfera por la UNESCO, gracias a su diversidad cultural y biológica.

Si lo que buscas es un buen subidón de adrenalina, acércate a la playa de Dollymount Strand, en la isla de Bull. Quienes practican el kitesurfing han hecho suya esta playa poco profunda y abierta. También están muy en boga el Stand-up paddle (SUP) y el kayak: ¡La verdad es que te ofrecen una perspectiva muy diferente de la ciudad! Los novatos de los deportes acuáticos deben acercarse a la cuenca del Grand Canal, más resguardada y de aguas tranquilas, donde los experimentados monitores de Surfdock les equiparán y con los que realizarán una odisea urbana... ¡por cualquier medio acuático disponible! 

La costa sur de Dublín

En Sandymount, la marea es el eje central de todo. Durante la bajamar, tienes la sensación de que la playa se alarga hasta unirse con el horizonte. Y si vas durante la pleamar, podrás contemplar cómo las dulces olas, de una preciosa tonalidad verde, se arremolinan contra la pared. Inmortalizado en el Ulises de James Joyce, este espacio es la primera gran extensión de mar con la que te encuentras al salir de Dublín.

¿Acaso voy andando hacia la eternidad por la playa de Sandymount?

James Joyce, Ulises

El puerto de Dun Laoghaire nos muestra lo conectada que está la ciudad con el agua: abundan los veleros que se mecen en sus aguas y nada menos que tres clubes de vela tienen su sede aquí. Tanto pequeños como adultos vienen aquí para descubrir dónde está babor y dónde estribor en yates, botes y barcas hinchables, con sus respectivos chalecos salvavidas. Si te parece una actividad demasiado ardua, quizá prefieres apuntarte a un crucero que va desde aquí a Howth en Dublin Bay Cruises.


Actividades acuáticas

Cuanto más al sur te dirijas, a más gente verás bañándose en el mar. Estos nadadores, muy seguros de sí mismos, saltan de las rocas desde 12 metros de altura: son famosas las colas que se forman para meterse en el agua el día de Navidad y darse el tradicional baño. Justo en la esquina, y vista desde la torre Martello de James Joyce, está Sandycove, con su pequeña playa de arena, más resguardada.

Dalkey viene a continuación: es un pueblo famoso por sus célebres residentes, entre ellos, el director de cine Neil Jordan, a quien se le suele ver meterse en el mar desde los escalones de su casa de Dalkey. Puede que la corriente sea fuerte en este punto, pero tanto el kayak guiado como las excursiones en barca – especialmente a la isla de Dalkey, son una actividad de gran éxito. A los amantes de la inmersión les gusta ir un paso más allá: estas aguas son muy populares para hacer submarinismo y descubrir los parajes submarinos. Puede que incluso te encuentres con algunos barcos naufragados que han sucumbido a las aguas que bañan la isla de Dalkey y The Muglins.

El primer roce del agua removida con suavidad rompió el silencio, suave, tenue, susurrante

James Joyce, Retrato del artista adolescente

Nuestra última parada costera es la bahía de Killiney, con unas vistas que se extienden a Bray Head y una costa que suele compararse a la de la bahía de Nápoles. La playa es alargada, rocosa y transmite una gran sensación de espacio. Puedes llegar a ella justo desde detrás de la estación de Killiney Dart. Puede que, si vas siguiendo la cercana Vico Road, te encuentres con White Rock y Vico Bathing Place, los lugares secretos de la zona en los que se bañan los lugareños. Confía en nosotros: puede que el agua esté fría, pero la sensación al entrar es fabulosa. 

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