La historia del Titanic en Belfast

Vuelve unos 100 años atrás en América. Acaban de conectar Canal Street y Brooklyn con el nuevo puente de Manhattan; Henry Ford está brindando tras conseguir vender 10.000 coches

En un astillero de Irlanda resuenan los golpes de martillo sobre los remaches del RMS Titanic.

El astillero es el inmenso Harland and Woff de Belfast, donde una fuerza de trabajo local de 15.000 hombres está construyendo el Titanic y su buque gemelo, el RMS Olympic.

Desde casi cualquier esquina de esta ciudad industrial se aprecian los dos enormes buques. "Debió ser algo así como el Cabo Cañaveral de la época", explica Úna Reilly, cofundadora del Belfast Titanic Society.

Más de 100 años después, Titanic Belfast se alza como la conclusión natural a un relato local...y global. Es un orgulloso símbolo del legado de la construcción naval de la ciudad, un brillante monumento a la tecnología y una hazaña arquitectónica.

Cuando James Cameron, director de Titanic, visitó el museo, quedó fascinado. "La verdad es que es realmente fenomenal" es lo que dijo. "Es un edificio magnífico, espectacular; la exposición del Titanic más grande del mundo".

Un diseño para recordar

Al ver el edificio por primera vez, los visitantes se llevan una sorpresa con las impresionantes placas de aluminio que brillan al sol, imitando las olas y el hielo. Los arquitectos de Titanic Belfast dicen que "la forma final abarca todo lo que lo precedió: cristal, iceberg, estrella y proa".

O como dijo un bloguero: "es como si Frank Gehry [galardonado arquitecto del museo Guggenheim en Bilbao] se cruzara con White Star Line y la Guerra de las Galaxias".

Los 27 metros de las paredes del edificio son la misma altura que tenía el Titanic desde la quilla hasta el puente y tiene capacidad para 3.547 visitantes a la vez, la misma capacidad que el propio barco. Entre abril y septiembre de 2012 dio la bienvenida a 500.000 visitantes.

Dentro de las galerías

Hay nueve galerías diferentes que componen la exposición, desde la puesta en escena en aquél Belfast industrial hasta el lugar donde yace el Titanic hoy en día. También incluye imágenes digitales, efectos especiales y una "cueva 3D" que ofrece un tour planta por planta del buque, desde la sala de máquinas hasta el puente del capitán.

El hundimiento y los relatos de sobrevivientes son conmovedores, mientras que la exploración del subsiguiente lugar que le reservó la historia al Titanic es cosa del cine y los mitos. La última parada fue la última parada del propio Titanic: un teatro e imágenes del centro de observación de los restos del naufragio.

Sencillamente, el Titanic Belfast es algo realmente grande, en inversión y ambición. O, como dice Clíodhna Craig, presidente de la Titanic Foundation: "Va a demostrar a la gente que sí pueden pensar en grande... igual que hicieron aquellos tipos en el astillero hace 100 años".