3 de las historias más románticas de Irlanda de nuestros fans en Facebook

Cliffs of Moher

Desde encuentros inusuales en las islas Aran hasta propuestas de matrimonio, Carmen, Irene y Ana cuentan sus historias románticas de Irlanda

Carmen ♥ Alfredo - Un encuentro un tanto inusual en Inishmore

“Hace tres veranos decidí ir a Irlanda para aprovechar mis vacaciones haciendo un curso de inglés. Fui unos días antes del comienzo de curso a Dublín para poder conocer esta maravillosa ciudad pero mi corazón se quedó en Galway. Tuve la oportunidad de conocer pubs increíbles y gente maravillosa, pero fue en Inishmore donde conocí a Alfredo

Fue un encuentro un tanto inusual. Yo había alquilado una bicicleta para recorrer la isla y debido a un agujero en la carretera me caí y él fue la primera persona que se cruzó y se paró a socorrerme. Me acompañó a la oficina q hay en los acantilados de la isla donde tenían botiquín y estuvo conmigo durante las curas y el resto del día. Pudimos coincidir unos días más por Galway, ya que él estaba también haciendo una estancia para mejorar idiomas, pero la mía ya llegaba a su fin. 

Intercambiamos teléfonos y a su vuelta a Madrid un par de meses después, volvimos a quedar y desde entonces, desde hace casi tres veranos, seguimos juntos y con aquel maravilloso (aunque para mi dolorido) recuerdo de Irlanda."

Irene ❤ Gerard – Año Bisiesto

“El año pasado visitando a mi chico en Sligo, me enteré que el 29 de Febrero existía la tradición que las mujeres podían pedir matrimonio a los hombres. Así que líe a mi chico para ir a su pub favorito, Connolly’s (el más antiguo del pueblo), y con la ayuda de 2 pedazo músicos como Kieran Quinn y Seamie O'Dowd que pusieron melodía al momento, me cedieron el micro y delante de un pub abarrotado le pedí en matrimonio, con un anillo Claddagh que había comprado por la tarde.”

Ana ❤ Irlanda  – Una familia irlandesa, un reencuentro y un pedido de matrimonio  

“Desde la primera vez que pise sus tierras cree con Irlanda un vínculo especial, la sensación de sentirme en casa. Tal vez por mis orígenes celtas (padres gallegos) o porque el mes que pasé en Cork durante todo un verano a los 17 ha marcado el resto de mi vida. 

Allí conocí a una familia generosa, con alma y muy Irish que me abrió las puertas de su casa y su corazón. Tanto es así que durante unos años tras mi vuelta, la madre de la familia (que me llamaba "my spanish daughter"), vino a mi ciudad de paso haciendo el Camino de Santiago y me aviso para vernos un rato unos años después. Tras 2008 y con el paso del tiempo dejamos de saber la una de la otra. Mi adorado Carrigaline solo formaba parte de mi recuerdo…

En 2016 mi pareja me pregunto dónde me gustaría viajar más que nada en el mundo y no lo dude: ‘¡Irlanda, tienes que concerlo!.’ ¡Estaba emocionada! Intenté contactar con la familia sin éxito así que decidí que el motivo del viaje seria enseñar Irlanda a mi pareja y, a la vez, volver a llamar a la puerta de la casa que me acogió. Y tras intentarlo 3 veces sin éxito, dejé una nota escrita por debajo de la puerta. ¡Dos horas después soñó mi teléfono y pudimos reencontrarnos!

Fue una experiencia tan bonita, solo superada por la sorpresa de esa noche. Fuimos a cenar a un bar típico con su fish and chips... su Guinness... y había música en directo. La noche fue subiendo en magia y de repente todo el bar cantaba y bailaba, todos aplaudían. El espíritu de Irlanda se manifestó de tal manera que ¡hasta los camareros invitaban a pintas! 

Y cuando subimos a la habitación del hotel, mi novio se puso de rodillas, saco un anillo y me pregunto si quería ser su mujer. ¡¿Cómo no va a ser especial Irlanda para mí!? En el aeropuerto de vuelta, solo pensaba en regresar de nuevo…”

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