Las tradiciones navideñas del Condado de Kerry, Irlanda

Las tradiciones son especialmente entrañables en esta época del año, a menudo en partes del país en las que el pasado parece ser mucho más reciente. La autora Felicity Hayes-McCoy recuerda algunos de los rituales navideños que se celebran en su rincón del oeste de Kerry.

A candle in the window in Dingle, County Kerry
A candle in the window in Dingle, County Kerry

Antaño en Irlanda, las puertas no se cerraban a llave en Nochebuena y el fuego que se cubriría cualquier otra noche de cenizas a la hora de dormir, permanecía toda la noche encendido en el hogar. Durante las Navidades, las velas brillaban cada noche en las ventanas, a veces sujetas con arena de la playa en tarros envueltos con papel de colores, o simplemente en un agujero cavado en un nabo.

The Christmas candle in the window on Christmas Eve
The Christmas candle in the window on Christmas Eve

Hoy en día, se conservan con cuidado en muchos hogares aquellos viejos tarros de cristal o cerámica que solían guardar confitura o mermelada. Aquí en el oeste de Kerry se sacan en Navidad para transformarlos, o simplemente pulirlos, y colocarlos minuciosamente sobre el alféizar. También siguen apareciendo en las tiendas durante las Navidades cajas de velas altas y rojas, lo suficientemente grandes como para quemar a lo largo de toda la noche durante las Navidades. A su lado se ven cajas de pescado en salazón, conocido como ling, que se come tradicionalmente en Nochebuena.

Las puertas abiertas, el fuego y las velas en las ventanas, forman parte de los rituales tradicionales de Navidad en Irlanda. Ofrecen un símbolo de calor y cobijo para José y María de camino a Belén, donde según el relato Cristiano nació Jesucristo en un establo, al no quedar sitio en la posada.

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Hoy en día, las velas en las ventanas irlandesas suelen ser eléctricas, pero si cruzas la montaña hasta Dingle en Nochebuena, los puntos brillantes de luz, agrupados como estrellas, siguen marcando la presencia de un pueblo. Y durante siglos, las luces de Navidad fueron aquí más que simples símbolos. Parpadeando en la oscuridad, ofrecían cobijo para cualquier viajante que deambulara por las carreteras de Irlanda en Nochebuena.

Era el eco de la antigua creencia pre-Cristiana, presente en toda Europa, de que un extraño que pedía amparo en el umbral podría muy bien ser una divinidad disfrazada.

Legado celta

Mires donde mires durante las Navidades en el oeste de Kerry, verás que el legado celta de Irlanda sigue presente en rituales que buscaban traer energía y confianza a los meses más oscuros del año pagano.

Por ejemplo, Wren's Day, el 26 de diciembre, es la fecha de una de las festividades más importantes de Irlanda, que tiene lugar en el pueblo de Dingle. Su nombre es una corrupción del nombre de una pequeña ave en inglés, "wren". En gaélico es Lá an Dreoilín. Se ha investigado de forma incesante acerca de Wren's Day, con indicios de que la palabra dreoilín, el nombre del ave en gaélico (chochín en castellano) proviene de draoiéan, "el ave del druida". No cabe duda de que el festival es tan antiguo como las reuniones seculares en las que bailarines disfrazados se movían entre hogueras, música y luces, bailando para conjurarse contra la hambruna y la oscuridad del profundo invierno.

Reuniones seculares

En el pasado, grupos de chicos solían vestirse aquí con harapos o viejos abrigos vueltos del revés. Cada grupo se solía denominar un "wren". Untados con hollín o llevando máscaras, solían ir de casa en casa tocando música y pidiendo monedas. Hoy en día, la mayoría de la gente prefiere dirigirse a Dingle para unirse a los desfiles que rivalizan marchando y bailando por las calles al son de la música que tocan. Lo que se recolecta hoy en día se destina principalmente a organizaciones benéficas y los wrens compiten para ver quién es capaz de recaudar más dinero para causas locales.

Un vínculo vivo con el pasado

Empezando al amanecer, las festividades continúan hasta tarde en la noche, cuando los grupos de músicos enmascarados tocan y bailan en los pubs y en las calles, desafiando el frío invernal y la oscuridad. Todos están invitados a unirse a la celebración. Como las puertas abiertas y el parpadeo de las velas, la tradición del Wren tiende una mano hacia amigos y extraños por igual. Enraizada en ideas de hospitalidad y colaboración, es mucho más que una magnífica forma de seguir disfrutando de las celebraciones navideñas. Es un vínculo vivo con la antiquísima herencia celta del oeste de Kerry.

The House on an Irish Hillside, de Felicity Hayes-McCoy, es una obra autobiográfica que cuenta su propia relación con la península de Dingle. Puedes encontrarla en Facebook.

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