Rutas de la Invencible Parte 1

El viaje de vuelta de la Gran Armada hacia España fue un desastre a su paso por Irlanda. Hoy, reseguir las huellas de la Invencible en coche o en moto permite, no sólo aproximarse a su historia, sino también descubrir algunos de los paisajes más bellos de la costa oeste de Irlanda.

Os presentamos 4 sugerencias de rutas en total, recorridos con los que disfrutar en familia, con amigos o en pareja de la leyenda de la Armada. Abajo tenéis dos de las cuatro rutas, y podéis encontrar las otras dos rutas aquí.

RUTA 1: Los últimos del Trinidad Valencera

La Trinidad Valencera, un mercante veneciano perteneciente a la escuadra de Levante y bajo el mando de don Alonso de Luzón, comandante del Tercio de Nápoles, fue el primero de los 24 barcos de la Armada que naufragó en Irlanda. Quizás, la única compensación a ese “honor” fue que su naufragio se produjo en Kinnagoe Bay (N 55º 14.523’, O07º 00.710’), uno de los enclaves más bellos y remotos de la península de Inishowen. Para llegar hasta allí desde Derry~Londonderry hay que poner rumbo hacia la ciudad de Moville tomando la carretera (R238) que lleva al noroeste en dirección Carndonagh. A unos 6 km en esta carretera hay un giro a la derecha con una panoplia de varias señales de carretera. Hay que tomar la señal marrón que señala Kinnagoe Bay a 6 km.

La carretera se estrecha la carretera cuesta abajo hasta un aparcamiento de coches a un paso del mar. La bahía posee un magnífico arenal que en los días de verano es el sitio perfecto para una jornada al sol. No sólo eso. Con un poco de imaginación se puede visualizar a los más de 400 soldados y marineros del Trinidad Valencera que, gracias a la asistencia de los botes de Sir John O’Doherty, pudieron llegar a la playa, donde durante dos días acamparon. No acabaron ahí las desventuras para los supervivientes del naufragio. En realidad, fueron sólo el principio. Centenares de ellos, tras salvar los 30 km que los separaban del Castillo de Ellagh, la residencia secular del clan O’Doherty donde esperaban ser socorridos, fueron asesinados por una guarnición de tropas inglesas.

RUTA 2: Tras los pasos del Capitán Cuéllar

No hay duda: reseguir por carretera las aventuras y desventuras del capitán Francisco de Cuéllar, el náufrago más famoso de la Invencible, es un viaje único por los Condados de Sligo y Leitrim. Lo es no sólo porque, con el relato del capitán bajo el brazo, es posible disfrutar de su apasionante  relato, sino también porque este parte de la costa es una de las regiones más hermosas y con más atractivos culturales del oeste irlandés. Streedagh Strand (N54º19.368’ – O08º 38.549’), la playa en la que naufragó la Lavia, el barco donde iba embarcado Cuéllar, es, sin duda, el Km 0 para iniciar el “Cuéllar Trail”. Este recorrido sigue los principales episodios de las vivencias del capitán durante los más de siete meses que pasó en Irlanda tras su naufragio. Identificado con señales de color marrón en las que puede contemplarse un barco a toda vela, no es difícil encontrarlas en la carretera.

Tras disfrutar del arenal de Streedagh rodeado de dunas y de impresionantes vistas del monte Ben Bulben lo mejor es, leyendo el relato de Cuéllar, seguir algunos de los lugares que cita en su crónica. Eso implicará dejar atrás el pueblo de Grange para poner rumbo sur hacia Sligo siguiendo la N15. Apenas recorridos 5 kilómetros, muy cerca de Drumcliff, en cuyo cementerio se encuentra enterrado el poeta y Premio Nobel de Literatura W.B.Yeats, hay que girar a la izquierda para tomar una carretera secundaria en dirección al lago Glencar. En los paisajes que ofrece este hermoso lago, famoso por la cascada que Yeats homenajeó con un poema, Cuéllar vivió uno de los episodios más importantes de su periplo por la zona. Siguiendo una estrecha carretera hacia el norte durante 6 km los restos del Castillo de O’Rourke a aparecen en el horizonte. Desde ahí y siguiendo la R280, la sucesión de majestuosas montañas y de joyas como las aguas del lago Glenade espejeando entre intensos verdes es, sencillamente, abrumadora.  Al final de la carretera el destino es la ciudad de Kinlough, a un paso de las aguas del Lough Melvin y de las pasmosas cimas de los Dartrys Mountains. Fue en las aguas de este precioso lago –la carretera R281 lo bordea– donde Cuéllar convivió durante dos meses con el clan McClancy antes de poner rumbo hacia Antrim, “a las costas donde se perdieron don Alonso de Leiva y otros muchos caballeros” como relató.