La gloria en 18 hoyos en el US Open 2013

Puede que Graeme McDowell viva en Florida ahora, pero el jugador del Equipo Europa de la Ryder Cup 2014 todavía tiene alma irlandesa. Simplemente, Irlanda está en su ADN, según nos cuenta Brian Keogh, escritor especializado en golf.

¿Por qué si no habría abierto su propio bar y restaurante, el Nona Blue, a la vuelta de la esquina de su casa estadounidense en la húmeda Orlando, Florida? En el Nona Blue se sirve Guinness de grifo y buena comida para acompañar la estimulante conversación después de un partido de golf. Igual que en el bar favorito de McDowell en su pueblo, Portrush, que estaba cerca del más modesto Rathmore Golf Club, territorio de McDowell.

Igual que en casa

Ya eran altas horas de la madrugada cuando el hijo pródigo de Portrush se abrazó a su padre Kenny tras su victoria, precisamente en el Día del Padre, en junio 2010, y los miembros tuvieron que encerrarse en el bar hasta las tres de la mañana para poder ver el final - la primera victoria de McDowell en el US Open. Robbie Doherty, miembro desde hace muchos años del comité del Rathmore Golf Club, lo explica: "Según la ley que regula la venta de alcohol en domingo, cerramos la barra a las 10 de la noche, así que sólo podíamos servir tés y cafés".

Celebrando el éxito

Desde entonces, en Rathmore se ha brindado más de una vez con cerveza, a la salud de McDowell. Al fin y al cabo, fue allí y en los otros maravillosos links de Irlanda donde McDowell aprendió el juego perfecto: golpes rectos y chips y putts mortales.

Son las habilidades que aprendió mientras jugaba en campos de tipo links como Royal Portrush, donde ganó el título amateur de Irlanda en el año 2000, o en el estrecho y complicado campo de Laytown and Bettystown en la costa este, y en los greens ligeramente inclinados de Lahinch y Rosses Point, en el salvaje oeste del Condado de Sligo.

Largas tardes de verano en Irlanda

Claro que la predilección de McDowell por el juego corto se remonta a aquellas largas tardes de verano en Irlanda, cuando solía jugar al golf bajo la luna con su hermano pequeño Gary, en un pueblo costero del Condado de Antrim, Portrush.

"Era como si los chicos vivieran en el campo de golf, especialmente durante las vacaciones del cole", según cuenta su padre Kenny. "En verano, les solía dejar en el club cuando me iba a trabajar, a las ocho menos cuarto. Se llevaban la comida y nosotros les llevábamos después la merienda. Daban las nueve de la noche y todavía no habían vuelto a casa".

"Todavía estaban dándole en el hoyo 17. Ya sabes como es, cuando juegas en la oscuridad, tu ojo se va acostumbrando".

Cultivando talento

No sorprende entonces que enfrentarse a las estrechas calles de los links en Lahinch, BaltrayPortstewart hayan hecho de McDowell el magnífico jugador de golf que es hoy en día.