Golf y el hoyo 19

Estamos en 1999. Tres estadounidenses, un australiano y lo que parece ser mitad de la población de Waterville están pasándolo en grande en el abarrotado bar del Butler Arms Hotel. Los cuatro visitantes son jugadores de golf, pero no son cuatro golfistas cualquiera

El campeón del US Open Payne Stewart está tocando una canción con su armónica mientras otro ganador de un major, Lee Janzen, el número uno del mundo David Duval y la estrella australiana Stuart Appleby siguen el ritmo, ríen y cantan.

El pub está hasta la bandera, así que Stewart salta detrás de la barra y hace un turno de 30 minutos como barman invitado. Pero no está cobrando las bebidas, le recuerda su caddie.

"¡Esto va de mi cuenta!" le responde Stewart gritando.

Retorno a Waterville

Habiendo visitado Waterville con sus colegas Tiger Woods y Mark O'Meara el año anterior, Stewart no pudo resistir la tentación de volver. En esta ocasión, se fue con amigos a Kerry para hacer unas cuantas rondas de calentamiento en Waterville y Ballybunion, preparándose para el British Open que empezaría una semana después.

"Entramos en el pub y rodeamos el piano", describía Stewart su rutina para después de las rondas de golf. "Yo saco mi armónica y de repente son las 4 de la madrugada".

Para cuando se marcha del diminuto pueblo costero del Condado de Kerry, sobre la salvaje ruta costera del Atlántico, Stewart va contándole a la gente que quiere convertirse en el alcalde. No tenemos alcalde, le dicen. Pero ser el capitán del club de golf es mucho más importante. Así que mejoran la oferta y, efectivamente, le hacen capitán para la temporada del año 2000.

Payne Stewart perdió trágicamente la vida en un accidente aéreo, tan solo unos meses después. Pero su memoria perdura en Waterville. Los muchos amigos que hizo durante aquellos cortos viajes levantaron una estatua de bronce en su honor.

Una peregrinación anual

Así es Irlanda. Encuentros fortuitos se convierten en amistades para toda la vida. Una copa tranquila en el pub se convierte en una fiesta, viajes de golf aislados se convierten en peregrinaciones anuales.

Puede que te apetezca explorar lugares nuevos o que busques volver a encontrarte con lejanas raíces irlandesas. Quizás sólo busques algo de tiempo para estrechar lazos con tus amigos o familia. Sea lo que sea que te lleva a Irlanda a jugar al golf, estarás siguiendo los pasos de grandes personajes.

Keegan Bradley, por ejemplo: campeón del US PGA en 2011, cuya tía Pat Bradley es una estrella del Salón de la Fama y tiene un vínculo muy estrecho con el Condado de Cork.

Había viajado aquí con su familia cuando era niño. Años después, tras hacerse amigo de Rory McIlroy, Pádraig Harrington y Graeme McDowell, volvió.

Bienvenido a casa

"Mis tres tíos, incluido mi padre, participaron en este torneo conocido como los Tres Hermanos, en Youghal, en el Condado de Cork", contaba Bradley de sus conexiones irlandesas. "Cientos de personas me han dicho, "Bienvenido a casa" y se me pone la piel de gallina cada vez que lo oigo. Ha sido una experiencia simplemente extraordinaria".

Además de jugar al golf, durante su corto viaje Bradley visitó la famosa Calzada del Gigante y la destilería de whisky de Bushmills, célebre en el mundo entero. Aunque en esta ocasión no viajó junto a su familia, hay muchos otros que transforman sus vacaciones familiares en una experiencia que refuerza lazos afectivos.

El padre de todos es el torneo mundial Padres & Hijos, que se celebra en Waterville cada agosto y en el que se puede participar con una invitación. Incluso le ha salido un rival en su torneo gemelo, el Torneo Padres & Hijas en el campo Trump International Golf (Doonbeg), en el Condado de Clare, que también se celebra cada agosto.

Padre, hijo, madre, hija, tío o tía... puede que no tengas raíces irlandesas, pero te seguiremos dando la bienvenida como si fueras de la familia.