Condados de Mayo, Galway y Clare en 4 días

Viaja por los escabrosos y salvajes condados de Mayo, Galway y Clare, y deja que te guíen sus muchas delicias y belleza natural.

Empezando en la ciudad histórica de Westport en la costa del Condado de Mayo, esta ruta atraviesa algunos de los paisajes más impresionantes de Irlanda (y Europa).

Ven a conocer lo que Oscar Wilde describió como la "belleza salvaje" de Connemara; enfréntate a los inmensos y verticales acantilados de Moher, que surgen sobre el océano Atlántico y explora la impresionante belleza y la flora única de los paisajes lunares del Burren. Entre medias, aprovecha la vibrante vida nocturna y cultura tradicional de la ciudad de Galway. Y a la vuelta de cada esquina, te encontrarás con la más deliciosa comida local de Irlanda.

La ruta se puede disfrutar a lo largo de cinco días. Pero con tanto por hacer, y tantas atracciones a un pequeño desvío de la carretera, nuestro consejo es que te tomes tu tiempo.

Puedes encontrar más información en conducir en la isla de Irlanda, aquí.

Día 1

Westport a Clifden: 164 km / 3 horas 15 minutos a 50 km/h

Westport a Puerto de Killary

No cuesta entender por qué Westport tiene tanto encanto: esta preciosa ciudad histórica está franqueada por un elegante paseo arbolado que acompaña el curso del río Carrowbeg. Aquí, y en las callejuelas que salen del paseo, encontrarás una animada mezcla de cafés acogedores, restaurantes llenos y algunos de los mejores pubs de la isla para escuchar música tradicional.

Con sus agradables tiendas, ambiente estimulante y hermosa arquitectura georgiana, es un lugar perfecto para desconectar. Para saborear un poco de la historia de la ciudad, no dejes de visitar Westport House & Country Park, el hogar de la Reina Pirata de Irlanda, Grace O'Malley.

Al dejar Westport, el esplendor de la bahía de Clew domina toda esta parte de la costa, y una excursión en barco conClewbay Cruises es una forma encantadora de explorar sus islas esparcidas y curiosas focas. Mantén los ojos abiertos y podrías ver Dorinish, también conocida como la "isla Beatle", ya que la compró John Lennon en 1967. Según se cuenta, tenía la intención de retirarse allí.

Pregúntale a cualquier lugareño y te contarán que aquí hay una isla por cada día del año (en realidad, hay unas 117). Levanta la vista y verás las laderas pedregosas de Croagh Patrick. Un desvío que merece realmente la pena, si estás dispuesto a subir a la cima. Aunque no llegues a aquellas laderas, bajo su sombra se encuentra el National Famine Monument. Esta emotiva escultura de un "barco ataúd" fue encargada para conmemorar el aniversario de la gran hambruna (1845-1852).

Sigue hacia el sur y la carretera serpentea hasta cruzar el bonito pueblo de Louisburgh. Si planificas tu visita para que coincida con el puente de mayo, llegarás justo a tiempo para ver llegar al pueblo el Louisburgh Féile Chois Cuain, una reunión de músicos de todo el mundo que tocan allá donde van. Siguiendo la señalización de la Ruta Costera del Atlántico (Wild Atlantic Way), te esperan el pueblo de Leenane y el fiordo del puerto de Killary.

Puerto de Killary a Letterfrack

Entra en Gaynor's pub en Leenane y puede que te resulta algo familiar. Si te suena es porque allí se rodó la adaptación cinematográfica de la obra de John B Keane, El prado, en la que era el pub favorito de un tal Bull McCabe. Keane no fue el único al que le ha cautivado este lugar. La trilogía teatral del director y guionista de In Bruges, Martin McDonagh, cuya obra más famosa es La reina de belleza de Leenane, también se inspiró en este paisaje.

Killary es uno de los tres únicos fiordos de Irlanda y un verdadero paraíso natural. Si lo que quieres es pura relajación, dirígete al Delphi Mountain Resort, un hotel y balneario en plena montaña. Pero si lo que te gusta son las descargas de adrenalina, Connemara Adventure Tours ofrecen canoa, senderismo en desfiladeros y tiro con arco.

Con unos paisajes y, de hecho, una geografía única en toda Irlanda, también puedes hacer un paseo guiado por el Famine Trail, la ruta de la hambruna, que serpentea por una de las orillas del fiordo. Otra vez de camino, tu próximo destino será Letterfrack.

Letterfrack a Clifden

Deja que el impresionante fiordo desaparezca en tu espejo retrovisor y sigue hacia Letterfrack por carreteras zigzagueantes y paisajes salpicados de lagos. Merece la pena traer la cámara por si acaso, ya que la leyenda local y muchos criptozoologos certifican la presencia de monstruos en estas aguas. Se dice que el Each Uisce ("caballo de agua") vive aquí, en la zona más remota de Irlanda.

Cuando estés cerca de Letterfrack, puedes visitar la tumba del piloto, cirujano, poeta, político, novelista y genio versátil que fue Oliver St John Gogarty (el del famoso pub de Dublín), en el cementerio de Ballinakill.

Luego, por fin llegamos a Clifden, donde te espera excelente comida, fantástica bebida, cantidad de lugares donde quedarte y, quizás lo más importante: buena música. Este es un buen lugar para llenar el depósito de gasolina, ya que no encontrarás tantas gasolineras a medida que te adentres en Connemara.

Puerto de Killary

Aunque Irlanda tiene una de las costas más hermosas del mundo, el puerto de Killarly en la boca del fiordo tiene una cualidad única que solamente se encuentra en los otros dos fiordos de la isla (Swilly y Carlingford).

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Turbera de Derrigimlagh

En la carretera a Roundstone desde Clifden se encuentra la turbera de Derrigimlagh. Este paisaje primordial está a tu entera disposición para que lo pasees, a pie o en bici, o que conduzcas por él a tu antojo. Pero recuerda que no te puedes perder dos puntos históricos como el transmisor transatlántico de Marconi y el lugar donde Alcock y Brown aterrizaron tras cruzar el Atlántico en avión por primera vez en la historia.

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Clifden a Roundstone

Saliendo de Clifden hacia Roundstone pasarás por un tramo de la turbera de Derrygimlagh en el que se registraron muchos de los primeros viajes transatlánticos. Guglielmo Marconi implantó aquí la primera estación inalámbrica transatlántica comercial, y los pilotos Alcock y Brown aterrizaron aquí para completar el primer vuelo transatlántico en 1919.

El paisaje de esta parte de Connemara es absolutamente único. No tienes más que respirar profundamente para sumergirte en un mundo de lagos plateados, montañas purpúreas y prados naranjas.

Pero uno de los verdaderos puntos fuertes de este tramo es la fascinante playa de Coral Strand, que encontrarás justo después de Ballyconneely. Aquí, la corriente del Golfo barre hacia la costa y si miras con más detenimiento hacia la "arena", verás que está compuesta completamente de coral.

Para un desvío precioso, haz una excursión a la playa de Gurteen o Dog's Bay de camino a Roundstone y aprovecha si quieres para meterte en el agua, o por lo menos para estirar las piernas paseando por la arena dorada. En Roundstone podrás disfrutar de una infinidad de pubs que sirven marisco súper-fresco, traído a diario de los pequeños barcos de pesca que salen desde el pueblo.

Día 2

Roundstone a ciudad de Galway 185 km / 3 horas 42 minutos a 50 km/h

Roundstone a Spiddal

Al dejar Roundstone, toma la Ruta Costera del Atlántico hacia Rossaveal (Ros an Mhíl). Te encuentras en la región Gaeltacht (de habla gaélica) de Galway, así que las señales aparecerán escritas en gaélico. Justo antes de llegar, pasarás por el townland (pequeño distrito) de Ballynahown (Baile na hAbhann), donde se encuentra la sede central de TG4, la cadena nacional de televisión en gaélico. Rossaveal es tu punto de acceso hacia las islas Aran, con salidas diarias a las tres islas, Inis Oírr (Inisheer), Inis Meáin (Inishmaan) e Inis Mór (Inishmore). Las islas Aran han inspirado a dramaturgos de renombre como JM Synge y Martin McDonagh en su momento, y seguro que ahora también te inspirarán a ti.

De regreso a tierra firme, Spiddal (An Spidéal) es el siguiente pueblo con el que te encontrarás en tu viaje. Este pueblo, en la costa de la bahía de Galway, es donde se rueda el culebrón de televisión en gaélico Ros na Rún, así que no te sorprendas si ves un equipo de rodaje al llegar. Si te entra hambre, hay varios sitios muy buenos para comer en el pueblo. No te pierdas, especialmente, el Boluisce Seafood Restaurant, donde la especialidad es el marisco. Después puedes visitar la parroquia para admirar las extraordinarias vidrieras del artista Harry Clarke.

Excursión a las islas Aran

Las islas Aran son un lugar especial, donde la lengua gaélica y la cultura y tradiciones de Irlanda se han preservado de una manera que prácticamente no tiene igual. Desde Rossaveal (Ros an Mhíl) puedes coger un ferry hacia cualquiera de las tres islas para una excursión de un día o incluso más larga.

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An Builín Blasta

Builín Blasta ("hogaza sabrosa") es el café de Ceardlann Spiddal Craft & Design Studios, los talleres de artesanía que hay justo antes de llegar a Spiddal (An Spidéal). El propio Ceardlann acoge a una serie de artistas y artesanos, y allí se venden muchos de los artículos que esperarías encontrar en esta parte del mundo (jerseys de Aran, arte y joyas locales).

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Spiddal a ciudad de Galway

Después de salir de Spiddal, tu siguiente parada es la ciudad de Galway. Aquí el idilio rural se transforma en ambiente vibrante, en esta ecléctica Ciudad de Tribus (llamada así por las 14 familias mercantes que dominaron esta zona entre los siglos XIII y XVII). Cuando los irlandeses queremos pasar un buen rato, vamos a Galway. Esta ciudad medieval de tamaño bolsillo es un microcosmos de todo lo mejor de Irlanda.

Desde las alegres sesiones de música en los pubs hasta sus excelentes tiendas urbanas, querrás conocer esta ciudad bohemia más a fondo. ¿Quieres un consejo? No te pierdas una deliciosa cena en Ard Bia cerca del Arco Español (Spanish Arch) y después pasea hasta Monroe's para bailar toda la noche en una sesión de música tradicional.

Día 3

Ciudad de Galway a Doolin 95 km / 1 hora 54 minutos a 50 km/h

Ciudad de Galway a Doolin

Saliendo del centro de la ciudad de Galway por Salthill, para a estirar las piernas en el "Prom", el paseo marítimo más largo de Irlanda. Luego sigue hacia el sur, con el Atlántico siempre a tu derecha, hacia Ballyvaughan y sus pintorescas casas con techo de paja (puedes hacer una "parada técnica" en O'Loughlin's Pub, donde han recibido en más de una ocasión a clientes como Stephen Spielberg y Vince Vaughan).

Botánicos y amantes de la naturaleza hacen de este precioso pueblo su base para explorar el Burren en busca de las plantas árticas, alpinas y mediterráneas que crecen en este paisaje casi lunar. El nombre de Burren viene del gaélico y significa "terreno rocoso", pero a pesar de ello esta zona alberga uno de los ecosistemas más singulares de Europa.

Geoparque de Burren

El Burren es un Geoparque de la Unesco, lo que significa que es una zona con un gran patrimonio geológico, de importancia mundial. Hay tours guiados, así como paseos a pie y en bici, para que puedas ver tú mismo cómo 24 de las 28 variedades de orquídeas autóctonas de Irlanda prosperan aquí en este paisaje lunar.

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La experiencia de comer un helado Linalla

Usando leche de vacas de la raza shorthorn, originaria del Burren, Bríd y Roger Fahy emplean ingredientes locales para elaborar su delicioso helado artesanal, que no lleva ni huevo ni gluten. Si les haces una visita, puedes conocer a los dueños y a las vacas, además de probar el helado (¡cómo no!).

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Para los que prefieran la historia a la botánica, el dolmen neolítico de Poulnabrone, que data del año 4200 a. de C., as un gran pedazo de historia. Después de explorarlo, deja un poco de tu propia historia sensorial creando tu perfume en The Burren Perfumery. Sacia tu apetito con una visita al excelente café y los jardines, antes de seguir hacia el pueblo pesquero de Doolin. Famoso por su asombrosa e histórica capacidad para hacer arrancar sesiones de música tradicional, asegúrate de reservar suficiente tiempo en tu viaje para pararte a escuchar una canción...o diez.

Día 4

Doolin a Kilkee: 78 km / 1,5 horas a 50 km/h

Doolin a Kilkee

Siguiendo hacia el sur desde Doolin, The Cliffs of Moher Hotel en Liscannor ofrece la oportunidad perfecta para comer algo rico antes de vivir la experiencia culminante: los propios acantilados. Cayendo desde todas su altura hasta el océano Atlántico, los gigantescos acantilados de Moher son las verdaderas estrellas del Condado de Clare. El centro de visitantes de los acantilados de Moher cuenta la historia de los acantilados, además de descubrirte la gran cantidad de flora y fauna salvaje que albergan. Asegúrate de tener preparada la cámara: una foto de los acantilados es algo indispensable en el libro de recortes de tus vacaciones.

Sigue hacia el sur y en poco tiempo llegarás a una de las capitales del surf en Irlanda: Lahinch. Si cabalgar sobre las olas del Atlántico no es tu idea de diversión, perfectamente puedes quedarte a observar los surferos que se alejan de la costa hacia las olas. O puedes jugar al golf en uno de los campos de campeonato tipo links de Lahinch. De noche, disfruta de la craic (diversión) de una sesión de música tradicional en el pueblo.

Si sigues hacia el sur encontrarás otro punto destacado de la historia marítima de Irlanda: Spanish Point. Fue justo ante esta costa que naufragó la Armada española en 1588.

Ahora estás en el último tramo de tu ruta, dirigiéndote hacia Kilkee, en el Condado de Clare. Kilkee es un pintoresco pueblo escondido en la costa del Condado de Clare, con vistas hacia la bahía de Horseshoe, que conserva el brillo victoriano de la época en la que visitaba la realeza británica para pasar sus vacaciones en la costa. A su enorme atractivo se unía la presencia del arrecife de Duggerna, que abarca toda la boca de la bahía.

Acantilados de Moher

La Ruta Costera del Atlántico se vuelve realmente salvaje en los acantilados de Moher. Estos verdaderos gigantes del Condado de Clare se alzan sobre el océano en Hag's Head y siguen a lo largo de ocho kilómetros, alcanzando una altura de 214 m. Incluso quien no haya visitado nunca estos acantilados puede reconocerlos de películas como La princesa prometida y Harry Potter y el misterio del príncipe.

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Cliffs of Moher Cruises

Saliendo desde Doolin, los cruceros de Cliffs of Moher Cruises ofrecen una perspectiva única de esta maravilla de la naturaleza. La tripulación local conoce los mejores puntos desde donde poder admirar los acantilados y percibir realmente su magnitud. No te pierdas las islas Aran: te parecerá que casi las puedes tocar.

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El actor Richard Harris era asiduo de la zona, y el intrépido explorador Jacques Cousteau lo consideraba el mejor sitio para hacer submarinismo de toda Europa. De hecho, lo consideraba uno de los cinco mejores sitios para bucear en el mundo. Ya sea paseando por las arenas doradas de la bahía de Horseshoe, buceando con el Kilkee Diving and Watersports Centre o avistando delfines, a tu lado te encontrarás siempre con el Atlántico.

Antes de proseguir tu viaje por la Ruta Costera del Atlántico y el galardonado cabo de Loop, tómate un momento para saciar tu apetito con marisco fresco capturado en la zona, en cualquiera de los cafés o restaurantes que hay frente al mar.

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