Tu fin de semana de rugby en Dublín

Getting stuck in!
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“El baile de salón es un deporte de contacto. El rugby es un deporte de colisión." Heyneke Meyer, ex-entrenador de Springboks.

El Sr. Meyer dió en el clavo. Más que un deporte el rugby es una batalla campal, con balón. Los jugadores son como gladiadores modernos y los aficionados gritan como se hacía en las arenas romanas.

Durante un fin de semana de mayo en el que se disputan dos grandes finales, Dublín se convierte en el Coliseo.

Pero antes de que el Leinster se enfrente a Stade Français en la final del Amlin Challenge Cup y el RC Toulon se mida a ASM Clermont Auvergne en la final de la H Cup, tómate tiempo para explorar la capital del rugby.

Empieza todo...

Viernes por la mañana en Dublín. Para cuando lleguen las 20:00, estarás vitoreando a los héroes del Amlin Challenge Cup mientras saltan sobre el terreno de juego. Pero antes de que llegue ese momento, vamos a ver la ciudad.

Empecemos por el principio: El Trinity College de Dublín. Además de ser uno de los edificios más característicos de Dublín y el auténtico epicentro del cricket en Irlanda, este es el hogar de uno de los clubes de rugby más antiguos del mundo. El club se fundó aquí mismo, en el centro de Dublín, tan solo 30 años después de que Webb Ellis inventara las reglas del rugby en 1823.

El dramaturgo en el parque

Antes del partido, respira aire fresco en el tesoro georgiano de Dublín: Merrion Square. En esta plaza no sólo se encuentra el Museo de Historia Natural justo al lado del National Gallery: además acoge uno de los más pequeños y hermosos parques de la ciudad. Si entre el follaje te encuentras con Oscar Wilde, saluda de nuestra parte. Puede que enterraran a este genio de la literatura en París, pero su vida comenzó aquí mismo, en esta plaza.

Image: Patricia Hofmeester

Pero basta ya de cultura. El rugby nos regalará la inmortalidad, así que trasladémonos a orillas del Gran Canal de Dublín, al Estadio RDS. ¡Allez Stade Français contra los leones del Leinster, los vigentes campeones de la H Cup!

Final del partido

Acabe como acabe el partido, después del espectáculo toca comer. Picaremos algo en George's Street, el centro de la vida moderna de la ciudad. ¿Te apetece un filete? Pide mesa en Bear: el propietario es el número 8 del Leinster, Jamie Heaslip... aunque esa noche estará recuperándose de su combate con Stade Français.

Justo a la vuelta de la esquina, Fade Street Social es un flamante local que ya se ha convertido en uno de los elegidos de los que saben. Degustarás comida de la buena, sin precios excesivos.

Y con eso a la cama, porque mañana será un gran día.

Camino al Aviva

Se acerca la gran final de la H Cup pero antes del encuentro, hay algo que tienes que hacer. Súbete al autobús de Hop on Hop Off Tours, la visita turística de Dublín con paradas libres, que te enseñará los lugares más importantes de la ciudad: hazle una foto al Guinness Storehouse y a la destilería de Jameson, legado líquido de la ciudad, o a las inmensas catedrales y los restos vikingos. A propósito, el tour Viking Splash sale a navegar por el río Liffey todos los días desde Stephen's Green y se ha convertido en referencia de lo estrafalario y guay en Dublín.

Para saborear el ambiente pre-partido, date un paseo por Baggot Street. Desde allí, no solo tendrás acceso fácil hacia el Estadio Aviva: este pedazo georgiano de Dublín suele conocerse como "The Baggot Mile", famoso por la abundancia de excelentes pubs. Y si la cosa está animada durante todo el año, ¡imagínate en los días de partido! Pregúntale a cualquiera que haya estado en Dublín para algún encuentro del Seis Naciones. Toners, O'Donoghue's y, al otro lado del canal, Searsons y Waterloo son visitas imprescindibles antes del saque de inicio. Además todos sirven buena comida, así que estarás listo para el tremendo rugido del Estadio Aviva.

Cena para los campeones... y subcampeones

Pero después de presenciar 80 minutos de rugby a todo gas, a cualquiera le vuelve a entrar hambre. Puedes seguir la noche en plan relajado cenando unos fish and chips en Beshoffs, a orillas del Grand Canal (¡recuerda servirte mucho vinagre!), o puedes probar el solomillo de ternera de Dundalk con crema de chirivía de The Chop House. Este restaurante no para de sumar premios a su larga colección, así que puedes estar seguro de que todo estará delicioso.

Recuerda que cuando acabe el partido, no tienes por qué salir pitando hacia el aeropuerto. Quédate un rato: Los alrededores de Dublín guardan algún que otro secreto que puedes descubrir al día siguiente.

Un día más

En un domingo remolón, el DART (la red ferroviaria que une Dublín con la costa) será tu mejor amigo. Súbete al tren, ya sea en dirección norte o sur, y todo lo que te encontrarás será pueblos costeros preciosos con playas y exquisitas cremas de marisco. ¡Ah! Y alguna que otra foca amiga.

Para estirar las piernas, date un paseo en la península de Howth al atardecer: verás uno de los senderos circulares más bonitos de la costa este. El castillo de Howth, la abadía de Howth y el faro de Baily hacen de este recorrido un paseo realmente pintoresco. El aire fresco hará que te entre apetito, así que te aconsejamos que vayas a Aqua, en el muelle, para probar un tazón de crema de marisco con sus cigalas de Dublín y mejillones frescos.

Si te apetece ir hacia el sur, bájate en Killiney y recorre Vico Road de vuelta hacia Dalkey, un pueblo con restaurantes de primera, acogedores pubs y su propio castillo medieval. Esta zona se conoce como la "Riviera irlandesa" y aquí tienen casa gente como Bono, The Edge y Enya, así que puede que veas alguna que otra estrella mundial.

Ganar, perder, o empatar...pase lo que pase, fines de semana como este hacen que merezca la pena venir hasta Dublín.