6 cosas que hacer en Dublín

¿Cómo comprimir Dublín en seis cosas que hacer? Sus galerías no tienen precio (y además son gratuitas), está el famoso Libro de Kells, se puede hacer un brindis por Arthur Guinness y degustar un boxty tradicional para la cena.

1. Descubre los restos de San Valentín

Parece increíble, pero los restos del Patrón del Amor, San Valentín, se encuentran en la ciudad más romántica del mundo, ¡sí, nos referimos a Dublín! Quizás no es algo muy conocido fuera de Irlanda, pero la Iglesia Carmelita de Whitefriar, en Dublín, asegura mantener los restos de San Valentín en un pequeño ataúd dorado.

Fuera de Dublín no es muy conocido el hecho de que esta iglesia asegure albergar los restos de San Valentín, pues según se afirma le fueron donados en el siglo XIX por el Papa Gregorio XVI, quien ordenó su traslado desde su anterior lugar de reposo, el Cementerio de San Hipólito en Roma.

La historia de cómo los restos de San Valentín llegaron hasta Irlanda es muy interesante, e incluye a un Fraile carmelita llamado John Spratt, quien en el año 1835 visitó Roma y al parecer, dadas sus excelentes cualidades como orador, el Papa Gregorio XVI decidió hacer un regalo a su iglesia, legándole el cuerpo de San Valentín, que fue transferido a la Iglesia de Whitefriar en el año 1836, donde ha sido venerado desde entonces, especialmente en el día de su patrón. 

El sepulcro de San Valentín se encuentra a la derecha de la nave principal, y el sarcófago está situado bajo un altar de mármol, protegido por una verja de hierro forjado y cristal. Encima del altar se yergue una escultura de tamaño real del santo, encastrada dentro de un nicho de mosaico de mármol.

2. Disfruta de piezas sin precio (absolutamente gratis)

Las galerías y museos de Dublín acogen tesoros sin precio, que puedes visitar de forma gratuita en la ciudad. Contempla un impresionante colgante de oro de la Edad del Bronce en el National Museum o déjate emocionar por las increíbles momias del pantano, de la Edad de Hierro. Además está la obra maestra de Caravaggio, descubierta espectacularmente por la National GalleryLa captura de Cristo. Es uno de los platos fuertes de una colección que incluye a Van Gogh, Monet, Titian, Rubens, Van Dyck y el expresionista irlandés Jack B Yeats.

Puedes contemplar el caos artístico del estudio de Francis Bacon en la Hugh Lane Gallery, examinar la obra de Dorothy Cross, Louise Bourgeois y del cineasta Neil Jordan en el Museo irlandés de arte moderno y estudiar a Eileen Gray, una de los diseñadoras más influyentes del mundo en el Museo Nacional de artes decorativas e historia. Todo sin gastarte ni un céntimo.

3. Examina el "libro más hermoso del mundo"

No te pierdas ningún detalle del famoso Libro de Kells en Trinity College. Este manuscrito del evangelio, suntuosamente ilustrado, es del siglo IX y es sencillamente una maravilla artística, creada por las firmes manos de monjes de principios del cristianismo. La Long Room (sala alargada) de 65 metros en la vieja biblioteca es una visión increíble, repleta de viejos libros, bustos de mármol y cubierta de una bóveda de cañón. Es además la sala que inspiró las imágenes del archivo Jedi en La guerra de las galaxias Episodio II.

4. Pregunta "¿qué te cuentas?"

En una ciudad llena de literatura, hay una historia en cada esquina. Brinda por un par de esas historias en la ruta literaria por los pubs de Dublín, un tour guiado por actores que te llevarán a conocer las brillantes mentes literarias de Dublín.

Escucha la historia de WB Yeats, el poeta más ilustre de Irlanda, y de su musa Maud Gonne en la exposición de la Biblioteca Nacional, considerada "deslumbrante" por el New York Times.

A la vuelta de la esquina, en la iglesia de Santa Ana, puedes ver el busto de Bram Stoker, el dublinés que escribió Drácula. Se casó con Florence Balcombe, la antigua novia de Oscar Wilde, en este lugar santo.

A James Joyce se le conoce por haber ambientado una o dos historias en Dublín: desde Dublineses hasta su obra maestra, Ulíses. Explora la vida y obra del autor en el Centro James Joyce.

5. Tira una pinta y alza el vaso para brindar por la bebida negra

Disfruta de vistas panorámicas de la ciudad en la cima de la Guinness Storehouse en Dublín. El Gravity Bar es como un nido de pájaro hecho de cristal, con vistas que recogen desde azoteas hasta parques, campanarios y montañas. Pero primero tendrás que subir las siete plantas de la Storehouse.

Guinness ha sabido reproducir la experiencia sensorial completa del proceso de producción de su cerveza: tocarás, probarás y olerás todo lo que lleva la cerveza negra más famosa del mundo. En la zona dedicada a la publicidad, recuerda los tucanes, avestruces y el anuncio galardonado de los surferos, todas imágenes icónicas de la marca. Después aprenderás el secreto de cómo tirar la pinta perfecta.

6. Prueba el colcannon y la cultura del Temple Bar

Artistas, músicos y escritores fundaron este enclave bohemio llamado Temple Bar en la década de 1980. Ahora, este laberinto de calles adoquinadas sin tráfico se ha convertido en un caldo de cultivo de cultura alternativa, cine de autor, archivos cinematográficos, fotografía, galerías, música y centros de arte. Los sábados, los lugareños se dirigen al delicioso mercado agrícola en Meeting House Square.

Para probar la auténtica comida de Dublín pide algo típico como el coddle de Dublín (un guiso de salchicha, beicon, cebolla y patata), colcannon (puré de patatas y col) o boxty (tortitas de patata y harina) en Gallagher's Boxty House. Entra a ver un espectáculo en el vanguardista Project Arts Centre, mira a ver qué exposiciones hay en la Galería Nacional de Fotografía, curiosea entre la ropa vintage y chic del mercado de Cow's Lane o tómate una pinta en el ambiente histórico de The Palace Bar en Fleet Street.