Newgrange

Su formidable iluminación para el solsticio de invierno hace de Newgrange una tumba de pasadizo de importancia mundial. ¿Pero sabías que este monumento, de los más esenciales de Irlanda, tiene ya 5.000 años?

Sí, 5.000. Más años  que Stonehenge. También  más que las grandes pirámides egipcias. Y cinco milenios más tarde, no ha perdido su capacidad para maravillar.

Pero lo primero es lo primero: No se puede visitar Newgrange directamente. Si vas en coche, programa el GPS para Brú na Bóinne/Valle del Boyne (Latitud 53.694567, Longitud 6.4463). No lo confundas con el propio Newgrange. Aquí encontrarás un centro de interpretación donde puedes comprar entradas para el pequeño autobús y una visita guiada. Si no tienes vehículo, no te preocupes, se pueden organizar excursiones desde Dublín.

La llegada a esta tumba tan simbólica es, cuando menos, un momento impresionante. Fuera del montículo de 80 metros, reforzado con bordillos grabados en espiral y coronado por una cuarcita blanca de Wicklow, un guía revela los mitos y la historia detrás del monumento. Puede que Newgrange fuera diseñada como tumba de pasadizo o como templo. En realidad, nadie lo sabe con certeza. La verdad quedará para siempre envuelta en el misterio.

Hágase la luz...

Una vez puesto en antecedentes como visitante, entrarás a la propia tumba de pasadizo, entre megalitos tallados con arte rupestre y graffitis que se remontan al 1800 (antes de que la custodia de Newgrange fuera responsabilidad del Estado). Agachándote bajo vigas de madera, aparecerás dentro de una fresca cámara con forma de crucifijo, como un iglú de piedra escondido dentro de una colina.

Este santuario secreto es donde unos pocos afortunados (seleccionados mediante una lotería, de entre miles de solicitantes al año) se apiñan para ser testigos de la iluminación anual del solsticio de invierno. En ese instante, cuando la ingeniería megalítica y la naturaleza entran en una milagrosa sincronía, un haz de luz serpentea por el pasadizo desde sus 19 metros de altura, para terminar por inundar la cámara de luz. Cuando menos, pone la piel de gallina...

Si no eres uno de los afortunados, no te preocupes. A todos los visitantes se les ofrece una simulación del solsticio, con un rayo de luz naranja que reproduce artificialmente el mismo efecto. Es un pequeño y tentador adelanto, pero ya no te extrañará saber que según cuenta la leyenda, aquí fue concebido el héroe mitológico Cú Chulainn.

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Secretos bajo tierra...

Claro que Newgrange no es la única tumba de pasadizo en Irlanda. De hecho, ni siquiera es la única tumba de pasadizo en Brú na Bóinne. Junto a las cercanas Knowth y Dowth, Newgrange fue declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco en 1993. ¡No está mal para un yacimiento que parecía destinado a convertirse en cantera!

No muy lejos, cerca de Oldcastle, en el Condado de Meath, encontrarás un conjunto de tumbas de pasadizo menos conocidas. Esparcidas alrededor de un grupo de colinas en Loughcrew hay varios túmulos que también datan aproximadamente de 3.200 a. de C. Al ser más desconocidos y ser más difícil llegar al lugar, el efecto Indiana Jones se hace aún más emocionante.

Si aquí tienes la sensación de que alguien te está observando, puede que estés en lo cierto. A unos 60 km, en la cima de Slieve Gullian, en el Condado de Armagh, el pasadizo de otra tumba apunta directamente de vuelta hacia Loughcrew. Cada uno de los túmulos de Slieve Gullian yacen a un lado del lago que hay en la cima. Se dice que la tumba del sur está alineada con el solsticio de invierno al ponerse el sol. Cuando hace buen día, la vista se extiende hasta la bahía de Dublín.

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