Degusta el menú del Titanic

El buque se perdió hace más de cien años, pero la gente sigue saboreando un pedacito de Titanic.

El que perdure este festín eduardiano se debe a un solo hombre: el chef Connor McClelland, de Rayanne House. Enclavada en los acogedores y frondosos suburbios de Belfast, Rayanne House es el mejor lugar para una degustación inspirada en el Titanic. Tendrás la sensación de navegar en el famoso buque, y no solo por la comida. Desde los balcones de las habitaciones de invitados puedes disfrutar de las vistas sobre Belfast Lough, donde navegó el Titanic por primera vez. Los menús se imprimen sobre billetes para el Titanic, y la decoración del interior incluye algunos pequeños homenajes al barco.

Pero donde el chef McClelland recrea cuidadosamente, cada noche, el menú de Primera Clase del Titanic es en la cocina. De allí salen los nueve platos de su menú de degustación.

Menú Cinco Estrellas

Contrariamente a lo que suele pensar la gente, todos los pasajeros del Titanic, desde los mendigos que ocupan la tercera clase hasta la élite de primera, disfrutaban de buena comida. Como era de esperar, los platos de la primera clase eran los más copiosos.

Para hacerse una idea de lo importante que era la comida para el White Star Line, la compañía naviera que construyó el Titanic, basta con repasar su estructura salarial: después del capitán, el jefe de cocina era el miembro del personal mejor pagado.

El efecto Escoffier

McClelland utiliza específicamente el menú de la última cena del buque, el del 14 de abril de 1912. Aquél menú en particular, así como tantos otros que se servían a bordo de la flota de barcos de White Star Line, estaba muy influenciado por un tal Augustus Escoffier. "En aquella época, Escoffier era el jefe de cocina del Savoy Hotel en Londres y se le consideraba uno de los grandes personajes de la cocina francesa del sigo XIX.

Siguiendo la moda eduardiana, la comida en el Titanic era increíblemente abundante. Como cuenta el chef McClelland, en la sociedad eduardiana se medía la condición social según la circunferencia de la barriga. Cuanto más grande fuera la cintura, más grande debía ser el monedero.

Proporciones eduardianas

Entre la élite eduardiana, cada comida duraba un par de horas y se consideraba la principal fuente de entretenimiento para la velada.

El chef McClelland parece estar en sintonía con el paladar eduardiano:

"Personalmente, creo que hubiera estado en mi salsa en aquella época, soy muy carnívoro y sabemos que a la sociedad eduardiana le encantaba la carne. En el Titanic se servían chuletas de cordero para el desayuno... ¡qué forma más deliciosa de empezar el día! Sin embargo, está claro que no debía ayudar mucho a mantener la línea".

Como en la época eduardiana

Según el bloguero IdleHistorian, se sabe que los hombres de la época eduardiana solían consumir alrededor de 5.000 calorías (o más) al día, gracias a una dieta que incluía principalmente carnes rojas y vino.

Para calibrar el apetito de la gente de la época, la cadena británica BBC Four puso a prueba la constitución de dos presentadores en uno de sus programas de televisión, Edwardian Supersize Me. El programa seguía a la humorista Sue Perkins y al crítico gastronómico Giles Coren, mientras vivían durante una semana como una pareja adinerada de la época. Como descubrieron ambos, alimentarse como sus ancestros eduardianos puede provocar que se contraiga la gota, además de otras dolorosas afecciones médicas, en tan solo semanas. No es de extrañar que la esperanza media de vida para los hombres de la era eduardiana fuera de 42 años.

El tamaño importa

Pero descuida... Una noche en Rayanne House no te mandará a la tumba. Recuerda que se puede disfrutar con moderación.

"La mayoría de nuestros huéspedes se sorprenden al ver que han sido capaces de terminar el menú completo de nueve platos. La verdad es que he adaptado el menú para ajustarlo a las porciones de hoy en día. El menú original constaba de 11 platos y estoy casi seguro de que las porciones eran más grandes. El secreto está en marcar un ritmo para que el menú dure aproximadamente 3 horas", cuenta McClelland.

Si tuviera que recomendar un solo plato de su extensísimo menú, ese sería el "Pichón asado y ensalada de berros con espárragos a la plancha y vinagreta de champán al azafrán. Adoro la combinación de todos esos sabores a la vez".

McClelland está deseoso de transmitir algo del halo del Titanic a sus comensales, y en la ciudad de Belfast se respira el legado que dejó la nave en cada esquina. Después de nueve platos degustados ante el primer lago que vio navegar al Titanic, podemos decir que ha conseguido eso, e incluso más.